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Imperialismo revolucionario


Diciembre 01, 2014

La izquierda mundial grita a los cuatro vientos que lo suyo es una lucha anti-imperialista, enarbolando como bandera el eslogan: ¡"La lucha continúa"! La revolución bolivariana, llamada Socialismo del Siglo XXI, repite, rabiosamente la consigna, haciendo ver que lo de ellos es acabar con todo imperialismo. Si a la verdad vamos y procuramos ser objetivos, todo ese aparataje de palabras, consignas, formulas y acciones, son toda una farsa, un gran embuste: no hay tal lucha contra el imperialismo, ni mucho menos.

Todo lo contrario, casi todos los países izquierdistas son súbditos o siervos dependientes defensores de los países imperialistas que aplican en su política, la ideología marxista-leninista, tales como la ex-Unión Soviética y China, Bielorrusia y Corea del Norte. Aunque los dos últimos de los nombrados no son un imperio, todos los revolucionarios socialistas, vale decir, comunistas, tal como se lo aseveró Fidel a la periodista Vanessa Devis del canal 8, son unos sumisos incondicionales de los imperios ruso y chino; peor aún, se dejan colonizar y explotar por Cuba, el perro guardián de lo que queda de estalinismo a la soviética en el mundo.

La mayor bofetada que haya podido recibir la Cuba castrista y la Venezuela chavista-madurista, es precisamente el cambio de actitud ocurrido en China y Rusia. Esas naciones son hoy en día abiertamente sociedades capitalistas en cuanto a su sistema económico. Conservan la ideología comunista solo en lo político, como forma para que sus líderes se mantengan en el poder y gobiernen de manera autoritaria. La mismísima Alemania Oriental de los tiempos de la Guerra Fría, hoy en día unificada con la Alemania Occidental, abrazó el sistema de libre mercado. De la pobreza supina y el terror y la miseria producida por los comunistas en aquellos tiempos en que esa parte del país germano se llamaba República Democrática Popular, hoy en día la Alemania Federal unificada es una potencia mundial de primer orden en lo económico, social y cultural.

Pero si no es una lucha anti-imperialista la que alegan sostener los revolucionarios cubanos y venezolanos; ¿de qué se trata entonces? Muy fácil de responder: Lo de ellos es una lucha anti-norteamericana. Odian a los Estados Unidos por dos razones fundamentales: 1) Encarna un poderoso sistema de libertades democráticas y económicas; y 2) Es un país rico y exitoso que le abre la posibilidad de mantener un alto nivel de calidad de vida a sus ciudadanos.

En Norteamérica el ciudadano es rey y el Estado está obligado a cumplir con las garantías constitucionales del pueblo mientras que en los países comunistas, el Estado prela sobre el individuo a quien le inculcan sus derechos y libertades. De eso se trata: odio, recelo y envidia porque Norteamérica ha progresado en todos los sentidos, mientras que la gran parte de los latinoamericanos no.

Peor aún, o mejor dicho, más dramática es la situación de la revolución chavista-madurista: El país ha sido llevado a la bancarrota, arruinado moral, económica y socialmente; sus ciudadanos a la intemperie en materia de salud, seguridad personal, abastecimiento y control de la inflación, gracias a ese socialismo ¿Lucha anti-imperialista? Nada que ver; es más bien un afán loco por confrontarse a los Estados Unidos, que debería ser la referencia para los revolucionarios si de verdad pensaran en su país, ¡en vez de privilegiar a Fidel Castro sobre el interés de la patria de Bolívar!

Kaled Yorde