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Hiperinflación por: Alberto José Hurtado


Agosto 23, 2016

Es un hecho que la elevada inflación de Venezuela se debe en gran parte a las políticas monetarias y fiscales expansivas (aumentos de salarios, bonos de alimentación, tarjetas socialistas, entre otras), implementadas en un momento cuando el gobierno nacional no está en posición para mantener el equilibrio presupuestario e insistentemente el gasto público se ubica por encima de los ingresos fiscales. El uso excesivo del impuesto inflación para financiar los déficits del sector público pone en manos de los más pobres la responsabilidad de suplir los requerimientos presupuestarios del gobierno, ocasiona extrema inestabilidad de precios, desincentiva el uso del dinero, y distorsiona el funcionamiento de la economía.

En ese entorno, momentos de muy alta inflación pueden extenderse en el tiempo (por segundo año consecutivo cerraremos con inflación de tres dígitos), haciendo que las autoridades insistan en la inflación para financiar sus actividades, en un peligroso juego que puede dar origen a una espiral hiperinflacionaria cuando el gobierno siga implementando políticas económicas de naturaleza expansiva que terminen impulsando aumentos cada vez mayores de los precios. Por esta razón, en Venezuela estamos más cerca de tasas extremadamente altas de inflación que del escenario de estabilidad de precios, lo que obliga a revisar las condiciones que llevan a las economías a situaciones de hiperinflación.

Las hiperinflaciones son situaciones que se dan en economías con gobiernos débiles, incapaces de establecer la recaudación de impuestos y poner en práctica reformas presupuestarias necesarias para evitar los recurrentes déficits fiscales, al mismo tiempo que insisten en el uso de subsidios y transferencias para atender a grupos de la población que son considerados su base política. También se presentan en aquellas economías que evidencian shocks externos con implicaciones presupuestarias (crisis de deuda, disminución del precio del petróleo, entre otros), que generan incertidumbre acerca de la capacidad del gobierno para mantener su presupuesto bajo control. En ambos escenarios, las autoridades terminan recurriendo al financiamiento monetario para cubrir los déficits presupuestarios, lo que trae consigo tasas muy altas de inflación.

En el actual estado de la economía nacional todo hace proyectar el escenario de hiperinflación (la primera del siglo XXI en Suramérica), lo que generaría colapso de los saldos reales de dinero, sustitución de la moneda y aparición del trueque como sistema alternativo de intercambio durante la crisis. Para evitar que ello ocurra, se necesita de manera urgente una combinación especial de políticas económicas que unifiquen el tipo de cambio, estabilicen el presupuesto público, y disminuyan la velocidad de crecimiento de la oferta monetaria, junto a medidas directas de salarios y precios, que estabilicen y recuperen la producción doméstica de mercancías.

ALBERTO JOSÉ HURTADO