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HERBERT HUDDE: Otra frustración: las medidas de Maduro


Febrero 23, 2016

Ese día ha sido uno de los días más decepcionantes de los últimos años para mí. Yo esperaba, ni siquiera mucho, pero si alguito; y una vez más me caí de un coco.

Mis comentarios sobre el mensaje:
1) Maduro siguió con su costumbre de que cuando tiene algo que anunciar, hace una alocución introductoria tan larga, que cuando llega a los anuncios ya todo el mundo está bostezando o completamente dormido. De unas 5 horas de mensaje (amén de la larga espera), como 3 y media se fueron en hablar de los motores, de que todos tenemos que arrimar el hombro para sacar al país adelante, de la guerra económica, etc.

2) Lo que más me llamó la atención fue que Maduro dijo que habían descubierto que los Abastos Bicentenarios están podridos, pero no porque los alimentos se descomponen, sino podridos por una corrupción aterradora. Lo que extraña es que después de que Chávez y Maduro han dirigido al país por 17 larguísimos años, sea ahora cuando el último se ha dado cuenta de que hay algo podrido de corrupción, pues hasta los niños que se chupan los dedos saben que no hay sitio de la Administración Pública, de los organismos del Gobierno, empresas del Estado, etc., donde no haya un gentío buscando afanosamente atrapar dinero de la forma que sea: con las compras, con matraqueo para otorgar licencias, servicios, etc.

Aclaro que no estoy achacando la exclusividad de esta práctica solo al Gobierno, pues en el mundo privado hay una contrapartida que le ronca, y que ambas partes normalmente trabajan en equipo.

3) El aumento de la gasolina: con los nuevos precios solo se logra que el Gobierno (o Pdvsa) se meta en el buche unos reales más; de resto no se resuelve nada. El precio en Colombia está en unos 0,60 $ por litro, es decir que con un (1) $ se compran 1,67 litros, mientras que con el mismo $ se comprarán aquí 1.050 litros de la de 91, y 175 de la de 95, así que el contrabando hacia Colombia, que es lo más importante, seguirá intacto. Por lo demás, ese aumento está cocinado desde hace mucho tiempo y no constituye nada nuevo.

4) El nuevo sistema cambiario: muere el 6,30 que pasa a 10, se elimina un Sicad que no existía, y el Simadi pasa a ser un sistema complementario y flotante, al que probablemente llamen Sicoflo, que funcionará según "las reglas de la economía, de los objetivos sociales y del mercado", lo que vaya usted a saber qué significa, pero me huele que, por enésima vez, no tendrá nada de libre pues el BCV con seguridad establecerá la tasa de cambio o le pondrá algún tope, que esta vez será mayor a Bs 200; el Gobierno aportará sumas irrisorias; no sabemos bajo qué mecanismos operará; y probablemente el dólar today seguirá tan campante y feliz como hasta ahora.

Tenemos entonces que tan solo se sentirá un recrudecimiento inflacionario cuya magnitud dependerá en alguna medida de cómo funcione y dónde se ubicará ese nuevo dólar que se va a transar en el Sicoflo, pero las distorsiones cambiarias de nuestra economía, que son lo más dañino del sistema seguirán muertas de la risa, exactamente igual.

5) Se aumentó el salario mínimo en un 20% (Eurekaaaaa..., somos ricos), y el cestaticket se pagará a razón de 2,5 UT diarias (otra vez Eurekaaaaa...).

Aceptando que la inflación ya la tenemos, y sin negar la importancia de la defensa del salario y las pensiones, lo cual justifica la medida, aún estoy pensando en cuál será el efecto positivo que los aumentos tendrán en la economía, pues hasta ahora no he logrado detectarlo. Por lo pronto, a dichos aumentos se los tragará la inflación en unas 3 semanas, así que debemos rumbeárnoslos rápidamente.

Mis conclusiones:
Lo que se anunció es solo más y más de lo mismo. Con lo del Consejo Nacional de la Economía Productiva, los congresos, los motores, las mesas de trabajo, etc., pueden lograrse algunas cositas, esperémoslo; pero el panorama general del país seguirá exactamente igual, perdón, seguirá empeorando si no suben los precios del petróleo, lo que, según han expresado los que saben de la materia, es muy difícil que ocurra, por lo que apostarle a eso sería pérdida segura.

Con estos anuncios se pone en evidencia que ni Maduro ni la cúpula económica se han percatado de la naturaleza y de la magnitud del problemón que tenemos, ni de lo que se nos viene encima.

Así que ¡no mejora nada el enfermo!

Conclusiones adicionales y otras elucubraciones ante este panorama, las dejo en manos de mis amables lectores.

Por cierto, un amigo que me había dicho que esperaba los anuncios de Maduro para tomar una decisión de importancia, me llamó esta mañana y me dijo que ya estaba haciendo las maletas y poniendo sábanas sobre los muebles de su apartamento. Lo de las maletas me indica que se va de viaje, pero no sé qué habrá querido decirme con lo de las sábanas.

Herbert Hudde