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Hacia una economía no rentista


Abril 14, 2014

El gran reto económico de la sociedad venezolana en el siglo XXI, es lograr el tránsito definitivo de una economía rentista con un siglo de vigencia, a una economía no rentista. Hace un siglo, durante los cuatro primeros quinquenios, se dio el paso de una economía agroexportadora a la minero exportadora.

En 1914 comienza a producir el Zumaque 1 y ya para 1926 la exportación de petróleo superó en ingreso a la proveniente de la agricultura. En los últimos ochenta años del siglo XX y en los que van del siglo XXI cada día, nos hemos hecho más dependientes de la renta petrolera. Sin embargo, solo hasta fines de la década de los años setenta en el siglo pasado, el modelo petrolero generó crecimiento sostenido, llegando Venezuela a tener el mejor nivel de ingreso per cápita de América Latina. Después de la nacionalización del petróleo (1975), el PIB per cápita ha experimentado un descenso progresivo, que nos está dejando atrás de muchos países en el mundo, a los que superábamos. Es evidente, que el modelo minero-exportador ya está agotado. Lo lamentable es que hasta el presente todavía no le hayamos buscado un sustituto eficiente. Mientras la mayor parte de los países de América Latina desde los años ochenta están diversificando su estructura económica y creciendo hacia afuera, Venezuela ha acentuado su dependencia monoproductora y monoexportadora, sin cambios estructurales de importancia, que nos están condenando a depender en exceso de importaciones de todo tipo.

En consecuencia, estamos experimentando una crisis económica que ya se acerca a las cuatro décadas, agravada durante el último quinquenio por la pretensión de instaurar un modelo económico históricamente fracasado: el socialismo marxista-leninista. Por ello, la crisis económica cada día se agrava más, en medio del peor de los escenarios: el estancamiento con inflación. Todavía no tenemos bien claro, que el siglo XXI a diferencia del XX no será un siglo dominado por el Petróleo. Todo indica que nuevas fuentes y formas de energía sustituirán progresivamente al Petróleo como fuente de energía. Ello hace más incierto aun nuestro futuro, obligándonos a replantearnos la orientación de la economía lo más pronto posible. En el siglo XXI entonces, el gran reto es encontrar el camino que nos permita construir una economía no rentista, en condiciones en las cuales va a estar aun presente un importante ingreso petrolero. Es necesario dar a esos ingresos un uso congruente con el desarrollo no rentístico, muy diferente al dado hasta ahora. El componente rentístico debe ser de alcance limitado. Su función debe ser selectiva, temporal y decreciente. Y es evidente, como lo analizaremos después, que el sistema menos adecuado para el logro de tal propósito es el denominado Socialismo del siglo XXI.

Jorge Sánchez Melean