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Hacia dónde vamos por Alfredo Rincón


Enero 12, 2016

La crisis gravísima que sufre Venezuela no se debe fundamentalmente a la baja de precios petroleros. Es la cosecha inevitable de políticas económicas erradas de más de una década. También fue preanunciada por varios economistas venezolanos, que desde el principio alertaron sobre el ataque a la empresa privada, el excesivo endeudamiento público, la pérdida de autonomía del Banco Central, el privilegiar las importaciones a la producción interna, la emisión de dinero inorgánico y la consecuente inflación.

Al lector que no esté convencido, puede escribirme y le enviaré con gusto reproducción de mi artículo de hace 5 años llamado "Dentro de un año" donde indicaba el peligro de continuar con esas políticas erradas. En 2007 al instalarse la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia, se hizo también observaciones. Estaba presente el entonces Presidente del Banco Central de Venezuela. En diciembre de 2014 en este mismo diario "Panorama" escribí "¿Hay economistas en el Gobierno?" denunciando que ni el hoy Presidente del BCV ni ninguno de los 32 Ministros del momento eran economistas. Éstos, el sector empresarial, el académico, el profesional y sindical, la Iglesia, los partidos políticos, la sociedad civil deben llamarse y tomar en cuenta en la construcción de un nuevo camino.

Ese nuevo plan económico tiene varios números fijos: una nueva ley y Directorio del Banco Central, la eliminación del control de cambio, un aumento importante del precio de la gasolina. Éstas y otras medidas no deben tomarse por separado, sino formar parte de ese plan de recuperación Institucional y económica, consensuado de ser posible. Debe incluir también la suspensión de las ventas a crédito de crudo y gasolina, la sustitución de médicos extranjeros por venezolanos, el ataque frontal contra la corrupción, incluso el intentar la recuperación de fortunas inmensas mal habidas, la devolución o ventas de muchos fundos o industrias que podrían producir de nuevo. Es clave dar medidas compensatorias a los trabajadores y consumidores para que, mientras surjan empleos y oportunidades empresariales atractivas, aquéllos no desmejoren sus condiciones de vida.

Debe intentarse un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Lo peor que podría ocurrir, y no lo creo, es que nos quieran imponer medidas inaceptables. Un acuerdo con el FMI nos aportaría 30 mil o más millones de dólares y nos abre puertas con el Banco Mundial, la Banca extranjera, los Fondos de Inversión. Además, es una señal positiva para los inversionistas extranjeros y nacionales. Paralelamente la renegociación parcial de la deuda externa, lamentablemente muy mal estructurada y que en muchos casos, no será posible. Afortunadamente, en la mayoría de la Asamblea, hay economistas muy preparados, que tienen años analizando la economía venezolana y ofreciendo soluciones. Ojalá se les escuche. En tal caso, y de aplicarse el plan en el corto plazo, 2016 será un año muy difícil, pero el primero de nuestra recuperación económica.
La alternativa es terrible. Si el Gobierno Nacional, el BCV y PDVSA continúan sus políticas actuales, 2016 será mucho peor que éste. La inflación y la cotización del dólar alcanzarían cifras colosales, sólo recordemos que el $ valía 16 en diciembre de hace 3 años, hoy vale más de 800.


Alfredo Rincón