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Guyana, un mal vecino terrófago y cínico.


Septiembre 08, 2014

Dice el refranero popular: "más culpa tiene el que se deja hacer, que quien le hace". Sin temor a equivocarme este ha sido el drama de Venezuela, en casi dos siglos de existencia republicana, encogiéndonos como una "piel de zapa". Son miles de kms2 entregados, sin disparar siquiera un tiro de trabuco naranjero, por esa flatulenta geopolítica de buen vecino, pacífico, solidario y generoso, a pesar de las afrentas y agresiones sufridas a traición y con toda la intención expansionistas, de nuestros obligados vecinos. La sentencia del Dr. Laureano Gómez (Pol-Col. 1889-1965) sobre el Estado que observe esa actitud tan débil y entreguista, es dramática: ¡¡ Desaparecer a espaldas del Derecho Internacional!! Nuestra Historia así lo señala, en los difíciles momentos políticos, económicos y militares de Venezuela, nuestra soberanía nacional fue vulnerada por la fuerza ó por el engaño, sin dejar de admitir nuestra desidia, nuestra ignorancia y hasta nuestra falta de "criadillas". El caso de nuestro Territorio Esequibo, nos viene como "anillo al dedo", un espacio geográfico histórico y jurídico, legítimamente venezolano, hoy ocupado ilegalmente por Guyana en virtud de una componenda política entre dos potencias (Inglaterra y Rusia), con la anuencia de un "jarrón chino" (USA) en el írrito, ilegal y ladrón Laudo Arbitral de París de 1899; coincidente este hecho con la persecución que, en esos días, hacía el Gral. Cipriano Castro al Gral. Andrade por el solio de Miraflores… Después de conocerse (1948) la farsa del Laudo, Venezuela denunció ante la O.N.U las irregularidades del mismo y por vez primera Inglaterra aceptó la contención venezolana y pudo firmarse el Acuerdo de Ginebra de 1966. A los pocos meses nace la República Cooperativa de Guyana y queda sujeta a ese Acuerdo, siendo en lo práctico el reemplazo de Inglaterra en la controversia (grave error de Venezuela al aceptarlo).

El Acuerdo de 1966, es indefinido en su Art. V, no precisa ni exige tiempo ni limitaciones a las partes en litigio, por eso Guyana aprovechó esa inconsistencia para hacer de las suyas y disfrutar de un territorio ajeno a diestra y siniestra, con la complacencia internacional y la medrosa y traicionera actitud de los gobiernos criollos de los últimos 45 años, en particular en los últimos 15 años. Con todas las dádivas, ayudas, regalos y consideraciones de Venezuela, la agresiva Guyana como buena representante del colonialismo británico, violando acuerdos internacionales, jurisprudencias vigentes de Tribunales Internacionales, trata de sacar el mayor provecho posible del marasmo venezolano, de su aquiescencia, del estoppel continuado de la Cancillería vernácula.

De todas estas acciones inamistosas e ilegales, en franca violación al espíritu del Acuerdo de Ginebra, señalo: Explotaciones en tierra firme del Esequibo venezolano con empresas internacionales, otorgándoles concesiones para la explotación de minerales; de maderas , como es el caso de la concesión a la China Bai San Li de 960.000 htas de selva virgen, que representará 120 millones de m3 de valiosa madera; concesión a capitales de USA y del Brasil para construir una gran represa hidroeléctrica en el Alto Mazaruni, inundando 2.400 kms2 de selva, hábitat de etnias indígenas ancestrales; contaminación y depredación del ambiente en concesiones ilegales sin control alguno; concesiones a transnacionales del petróleo para la prospección y explotación de hidrocarburos en la fachada atlántica venezolana, no solo en la que genera el Territorio Esequibo, sino en frente al Delta del Orinoco. La violación de esas aguas (ancestralmente no sujeta a discusión) debe considerarse como CASUS BELLI por Venezuela y su Fuerza Armada Nacional. No debemos olvidar sus acuerdos de apoyo político con los integrantes del CARICOM, con otros países del área y los acuerdos de cooperación militar con Francia, con Brasil y con China. Tal vez por esto último Guyana se muestra tan osada y agresiva que, adrede viola acuerdos de delimitación marítima firmada por Venezuela, Trinidad y Tobago en 1990, asimismo trata de cerrar nuestra libre salida al Atlántico y presiona para delimitar áreas marinas sin resolverse el asunto en tierra, como exige la jurisprudencia internacional.

Compatriotas civiles y militares, sin distingo ni excepciones, es la hora de tomar decisiones y salvar nuestro Esequibo, pasemos por encima de los obstáculos y recuperemos lo que siempre ha sido nuestro, esa parte de esta Venezuela tuya, mía y nuestra. Fuera los castrocomunistas, los chulos y vividores. La Patria es primero. Hasta luego !!

GD. Oswaldo Sujú Raffo
Presidente del IDEFV