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¿Guerra económica o economía de guerra?


Agosto 06, 2014

"Los grandes dictadores son los primeros en creer sus propias mitologías." Enrique Krauze.

No cabe la menor duda que estamos en presencia de una situación económica parecida a la de un país destruido por una guerra insensata, como son todas las guerras. En esta economía de guerra, la muerte de miles de venezolanos es por hambre debido a la escasez de bienes y servicios y a la carencia de empleos dignos que les garantice su sustento. La delincuencia y sus perversidades es una consecuencia de esas carencias y del consecuente proceso de descomposición social.

La aplicación de un modelo económico sustentado en la distribución de una renta providencial y no en el esfuerzo de producción; con un Estado que se considera como único agente omnipotente y omnipresente, controlando no solo al resto de los agentes económicos, sino además a las variables fundamentales con la aplicación del método de ensayo y error, creó una ilusión consumista imposible de contener.
La presencia absoluta del Estado y su amplísima red de controles, ha exacerbado la corruptela propia de los regímenes supresores de la libertad, que en Venezuela ha alcanzado dimensiones incalculables. La ineptitud del régimen y su voracidad corruptora, lo ha llevado a señalar a los sectores productivos privados como enemigos que han "planificado" una guerra económica, cuando en realidad, hemos heredado el resultado de inmensas e irresponsables distorsiones, que han provocado peligrosos desequilibrios imposibles de ocultar aún con las cifras maquilladas del sector oficial.

Un producto interno bruto decreciente que llegará a niveles negativos al cierre del año; una deuda externa e interna descomunal que hipoteca el futuro del país; una inflación anualizada que puede alcanzar un 80% este año; un índice de escasez alrededor del 30%; con expectativas de ajustes de precios de la electricidad y la gasolina, más una nueva devaluación de la moneda sea cual sea el sistema que se escoja de unificación cambiaria, configura el espectro de una economía de guerra con sus ineludibles consecuencias. La irresponsabilidad del régimen ha rebasado los límites humanos tolerables.

Neuro J. Villalobos Rincón
nevillarin@gmail.com