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Ética y Revolución


Octubre 30, 2014

Los revolucionarios en sus encendidos discursos suelen hablar de ética y democracia, erigiéndose como abanderados indiscutibles de tales valores. El colmo es el hecho de haber tenido a Libia y a Cuba metidas en el comité de protección de Los Derechos Humanos en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y actualmente a la Venezuela revolucionaria, lo que equivale a amarrar los perros con collares de salchicha.

¿Tienen los revolucionarios, especialmente los de la izquierda de corte marxista-leninista, ética alguna? ¡El no es rotundo! Las revoluciones socialistas comunistoides, no tienen ética ni moral alguna, al menos, como se le entiende en el mundo occidental de influencia greco cristiana. Para los revolucionarios la ética no se refiere ni tiene nada que ver con la observación cabal de las virtudes cristianas legadas por Jesús, así como tampoco al respeto a los Derechos Humanos y la dignidad del ser, la vida, las libertades individuales y los Valores Humanos de Verdad-Recta-Acción-Amor-No-Violencia. Nada de eso tiene que ver con esos valores. El socialismo entiende por ética la obediencia incondicional a la voluntad del caudillo y la revolución de turno, haciendo cumplir sus designios por encima de toda ética. Esa es la ética que los socialistas observan, o por lo menos, todo aquello que le han puesto nombres que suenen agradables al oído, cualquier adjetivo con que puedan engañar a la gente y atrapar a los incautos.

También la palabra "democracia" es frecuentemente objeto de manipulación. Se ha llegado al colmo de llamar a Corea del Norte y a la Ex República de Alemania Oriental antes de la caída del Muro de Berlín, como democracias populares. Maduro actualmente repite hasta la saciedad que la revolución Bolivariana es democrática, tal como solía hacerlo el difunto caudillo Chávez, el principal causante de todas las desgracias y el sufrimiento que reina hoy en Venezuela.

Para la ética de los revolucionarios es válida la creación de un Partido Único que amalgame lo que ellos llaman "pueblo" en torno a la figura del caudillo de turno, a quienes someten incondicionalmente y esto lo consideran como un punto de honor. La obediencia incondicional al caudillo y el estar todos los miembros del Partido Único unificados en ciega obediencia a la omnipotente voluntad de su líder, se llama ética, aunque las acciones del caudillo carezcan de todos los valores del ser que enseña la cristiandad.

La ética socialista consiste igualmente en la práctica reiterativa de la mentira, la simulación, el engaño, la repetición de consignas patrióticas y la creación del culto a la personalidad. En ese orden de ideas, el que se atreva a disentir porque considera inmoral la actitud asumida, se convierte automáticamente enemigo de la revolución, en oligarca, traidor, apátrida y demás epítetos descalificatorios. La falta de obediencia es de igual modo, un factor que perturba la llamada ética revolucionaria, que obliga a toda la institucionalidad del país: Jueces, Fiscales, Gobernantes, Militares del Alto, Medio y Bajo rango, Ministros, etc. a la misma ciega obediencia.

La obediencia irreflexiva e incondicional es el factor ético por excelencia para los revolucionarios, así estén conscientes de cometer delitos, injusticias, deshonestidades, atropellos contra las libertades individuales y la dignidad del ser humano, delitos contra la propiedad privada y toda suerte de abuso de poder, enriquecimiento ilícito brutal, desfachatez, cinismo y caradurismo inimaginable. La ética revolucionaria es la que convierte en amnésicos a sus fanáticos seguidores, haciéndoles olvidar que tarde o temprano la Justicia Divina (Ley del Karma) les va a cobrar hasta la última de sus fechorías.

Kaled Yorde