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¿Es la dolarización…? La solución (2)


Enero 27, 2015

Ciertamente, que el desastre que ha resultado la política cambiaria, evidenciado por un control de cambio que ha permitido una fuga de divisas que ya alcanza US$ 184.627 millones, con un anclaje cambiario que se ha traducido en una inflación, que en los últimos 11 años se ha desbordado hasta el 1.209,3 por ciento, ha hecho que algunos analistas económicos exhorten a explorar la posibilidad de una dolarización de nuestra economía.

Sin embargo, lo que ha aumentado la discusión hacia el favorecimiento de un proceso de dolarización, a la par del diferencial entre el dólar oficial y el que se obtiene en el mercado paralelo de divisas, ha sido la actuación contradictoria del gobierno, lo que ha magnificado el riesgo derivado del mal manejo económico al punto que el riesgo soberano del país se ha disparado, al mismo tiempo que su calificación ha caído hasta ser la más baja del hemisferio.

Tampoco es verdad, que nuestra economía ya se encuentra dolarizada, a pesar que algunos empresarios estiman su costo de reposición al tipo de cambio del mercado paralelo. Lo que ocurre es que la mayoría de los comerciantes no pretenden sustituir una moneda por otra sino, suplantar un activo por otro. En nuestro país la inestabilidad económica, las elevadas tasas de inflación y la falta de opciones de protección, han hecho que los agentes económicos inquieran no solo cambiar activos en moneda nacional por activos en moneda extranjera, sino que traten de indexar su ingreso, es decir, compensar la depreciación de la moneda tomando como referencia, el valor del dólar en el mercado no oficial.

Cierto es, que al dolarizar la economía se elimina completamente el riesgo de devaluación cambiaria y evita las salidas súbita de capitales, lo que controla las crisis monetaria y de balanza de pago. Al eliminarse dichos riesgo, tanto el gobierno como los inversionistas privados estarían dispuestos a pagar tasas de interés más baja cada vez que accedan a mercados financieros internacionales. Eso creemos.

Alfredo Gordon