Síguenos en: Menu

Entre el fascismo y el populismo


Noviembre 21, 2014

Cuando se analiza el pensamiento político contemporáneo hay que concluir que el régimen venezolano toma variables del fascismo y el populismo para aplicarlas a la actualidad.

El fascismo de Mussolini en la Italia de 1922 se caracterizó entre otras cosas por un nacionalismo autoritario que decía no era ni capitalista ni socialista. Era un oligopolio de alianza con algunos sectores económicos y bancarios, los grandes favorecidos de aquella dictadura, que despreciaba la legalidad institucional y terminó aliándose con el régimen más despótico de la Alemania de Adolfo Hitler.

La Venezuela de Chávez y Maduro ha sido la de un bolivarianismo autoritario y excluyente que se proclama socialista marxista pero otorga privilegios a la clase en el poder y a los colaboracionistas. Proclama la misma consigna de Mussolini "Nada contra el Estado, todo en el Estado". Quizás la característica que más los asemeja es la utilización de las camisas pardas italianas y los colectivos venezolanos, que arremeten contra quienes se les opongan en nombre del gobierno con absoluta impunidad. Es la llamada dialéctica de los puños y pistolas, practicadas entonces en "la noche de los cristales rotos" o aquí en Venezuela este año en la llamada "salida" donde estudiantes y civiles se enfrentaron al régimen militar que nos gobierna.

Arnold Toynbee analizó a profundidad el desafío y respuesta de las civilizaciones y muy concretamente un fenómeno característico de Latinoamérica: el populismo. Gobiernos de expectativas falsas, espejismos y fantasías, despilfarradores, manipuladores, con una retórica artificial. Se trata de regímenes que mantienen a la clase pobre amarrada por regalitos, que atribuyen su fracaso interno al imperialismo. Y se caracterizan además por gastos improductivos, crecimiento de la deuda externa y afirmación del nacionalismo.

No se necesita un análisis comparativo para ubicar a la dictadura venezolana en esta corriente con un estilo de liderazgo y la utilización de la historia y cierta ideología a su favor.

Toynbee decía que "El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que sean gobernados por personas que si se interesan y que el momento correcto para empezar no es mañana o la próxima semana, es ahora".

Julio Portillo