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Enfrentados al abismo


Enero 27, 2015

Venezuela se enfrenta a lo que probablemente sea la más profunda crisis económica de su historia. Lo curioso es que esto ocurra después de dos lustros con los precios petroleros sostenidamente más altos que se conocen. Nunca un gobierno venezolano dispuso de ingresos tan elevados.

De haber utilizado adecuadamente esos recursos, podríamos haber resuelto de manera sostenible los problemas sociales y también tendríamos una economía sustentable, menos dependiente del petróleo y capaz de capear el temporal. Sin embargo el gobierno carece hoy en día de mecanismos para enfrentar la brusca caída de los precios del petróleo.

Ya en tiempo bíblicos José había interpretado "el sueño de las vacas gordas y las vacas flacas" del Faraón, recomendándole ahorrar durante los 7 años de vacas gordas que se avecinaban en Egipto, para poder enfrentar los 7 años de vacas flacas que vendrían después.

Venezuela fue quizá el primer país petrolero en seguir el consejo bíblico. Ya desde 1960 se había creado un "Fondo Anticíclico" que según su artículo 44 "estaría constituido por el 50% de todos los superávit entre ingresos recaudados y gastos realizados en los sucesivos ejercicios fiscales". Esos ahorros, sólo podían ser usados para compensar contracciones en la actividad económica.

"INTERGENERACIONAL"

En 1990 Noruega, a raíz de la aparición de grandes reservas petrolíferas en el Mar del Norte, se creó un fondo "intergeneracional" con el objeto de proteger la economía de las volátiles fluctuaciones en los precios del petróleo y el gas. El fondo noruego acumula ya cerca de $230.000 millones y si se distribuyera entre sus habitantes, todos los noruegos serían millonarios.

En 1998, durante el gobierno de Caldera, se aprobó la Ley del Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica. Resumiendo su contenido, se establecía que si los ingresos petroleros superaban el promedio anual de los últimos cinco años, el excedente tenía que ser capturado y ahorrado en ese fondo. Esos recursos sólo podían ser utilizados si los ingresos petroleros caían por debajo del promedio de los cinco años anteriores. Se trataba pues de un fondo "contracíclico", cuyo objetivo era neutralizar los característicos vaivenes del precio del petróleo.

Otros países petroleros han establecido diferentes mecanismos que tienden al mismo objetivo. Arabia Saudita, dispone de unos 700.000 millones de dólares y Kuwait de unos $200.000 millones con objetivos similares.

Sin embargo al presidente Chávez no pareció gustarle demasiado la idea. Estaba convencido de que los precios del petróleo subirían indefinidamente razón por la cual no era necesario economizar. Para él lo importante era gastar todos los recursos a fin de crear una sólida base política capaz de garantizarle la permanencia perpetua en el poder. Muy pronto modificó el Fondo de Estabilización Macroeconómica transformándolo en otro de naturaleza "procíclica" que autorizaba al Presidente de la República para utilizar los ahorros a su voluntad, incluso al margen del presupuesto nacional. Esa era la razón de ser de las misiones, del FIEM y del Fonden.

Los presidentes Chávez y Maduro nunca entendieron la naturaleza del negocio petrolero. Se negaron a creer que el vaivén de sus precios era la característica más relevante del negocio de los hidrocarburos. Siendo a la vez el populismo la definición resaltante de sus gobiernos, vieron en el petróleo simplemente un ingreso fácil que debía ser distribuido en forma de dádivas para fortalecer su piso político. Eso lo hicieron a manos llenas tanto en Venezuela como en el exterior.

Del informe del Fondo Monetario Internacional "Perspectivas Económicas Globales" podemos concluir que ese sueño llegó a su término.

LOS PRECIOS

La situación de Venezuela es la más dramática de Latinoamérica. La caída de los precios del petróleo, las insuficientes reservas internacionales, el fuerte déficit fiscal, la inflación desbordada, la escasez, la inflexibilidad del mercado laboral, las consecuencias de los controles de precios, el déficit en la balanza comercial y la ausencia de mecanismos de estabilización económica tendrán un profundo impacto en el país.

"Cada disminución de 10 dólares en los precios del petróleo acarrea un deterioro en la balanza comercial del orden de un 3,5% del PIB, un impacto muchísimo mayor que para cualquier país de la región" señala el FMI. La proyección actual del organismo con respecto al PIB de Venezuela "es de una caída en el nivel de actividad del 7% en el 2015".

Enfrentamos un panorama devastador. La sociedad será capaz de encontrar soluciones; sin embargo, la historia registrará estos últimos 16 años como aquellos en los cuales Venezuela desperdició su mayor oportunidad y perdió el rumbo.

José Toro Hardy
pepetoroh@gmail.com
@josetorohardy