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Endeudarse como estrategia


Agosto 17, 2015

Si nos atenemos, a la información extraoficial de fuentes independientes, donde el Índice Nacional de Precios al Consumidor, se aceleró 12,8 por ciento en julio, la más alta registrada por el BCV, desde abril de 1.989, cuando cerró en 13,5 por ciento. Los precios acumulan un incremento de 89,6 por ciento entre diciembre de 2014 y julio de 2015, para una inflación anualizada de 139 por ciento. Esto a pesar, de la manipulación de las estadísticas que realiza el instituto emisor al matizar el impacto que pueda tener la cifra promedio de la inflación, que queda registrada, aunque no se dé a conocer al público o de manera oficial, donde se le da un peso mayor dentro de las ponderaciones a los bienes regulados y a los alimentos no elaborados, que son los que presentan menor aceleraciones mensuales.

Esta situación, apuntan peligrosamente a un proceso hiperinflacionario más pronto que tarde. Cuya única estrategia para enfrentarlo es endeudarse. Aprovechándose, de las bajas tasas de interés de los préstamos, porque la inflación estará por encima del costo dinero, de lo que se trata es de anticiparse a gastos futuros ante la pérdida acelerada del poder adquisitivo del dinero. Ahora bien. ¿Endeudarse para qué?, cuando no se consigue dólares, ni automóviles ni electrodomésticos ni otros bienes que se revaloricen en el tiempo o que por lo menos conserven su valor. Las alternativas que quedan son pocas, la inversión en educación no es desestimable, puesto hay que prepararse para el regreso de la época de las vacas gordas, también curarse en salud en el sentido literal del término, es decir, cancelar anticipadamente las pólizas de seguro del automóvil y personal, y por último, adelantar compras de bienes esenciales alimenticios perecederos, no solo para consumo propio sino para realizar trueques, disponibles en la actualidad, por que seguramente cada día que pase serán de más difícil obtención y con precios afectados por la inflación mensual. Eso creemos.

Alfredo Gordon