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El verdadero problema


Abril 10, 2015

El fiasco que ha resultado el SIMADI hasta ahora, es atribuible a la existencia aun de un tipo de cambio de 6,30 por dólar. Sería más procedente terminar por desmontar el control de cambio, y diseñar un programa de ayudas sociales directas para la población más vulnerable. Es decir, un subsidio directo a la demanda y no a la oferta, lo que eliminaría la corrupción y el contrabando. No existen razones de racionalidad económica para seguir manteniendo tres tasas de cambio, que es la fuente de los problemas económicos del país y de la corruptela imperante. En la práctica se ha mantenido el mismo esquema cambiario de 2014, con el añadido, que se ha eliminado un tipo de cambio, ya que el SICAD no ha entrado en funcionamiento en lo que va de 2015, lo importante es que ya en 2014, se demostró sobradamente que este esquema cambiario resulto un fracaso descomunal. El SIMADI ha resultado inefectivo como negociador de divisas, por cuanto hasta ahora solo ha asignado tres millones de dólares, entre oferta y transacciones, por lo que el verdadero problema resultan las asignaciones a 6,30, no solo por el diferencial entre el dólar de equilibrio y el dólar SIMADI, sino porque estas asignaciones resultan ser discrecionales y generan un fuerte estímulo para la corrupción.

Resulta evidente, que la verdadera reforma que habría de emprenderse es la modificación de la tasa de cambio de Bs. 6,30 por dólar, por cuanto los niveles de escasez y la crisis de los inventarios, que estamos padeciendo seguramente van a empeorar, haciendo que ni siquiera eliminando el 6,30 y ajustándolo a 50 o 60 por dólar, mejore. Pareciera que lo que se impone para la economía venezolana es el desmontaje del control de cambio, puesto que no hay manera de salir de la actual crisis, sino con el desmontaje de los controles. Lo que se debe decidir es si hacerlo de manera gradual, de manera ordenada, porque de lo contrario, el tipo de cambio, resultante será mucho más alto, desmejorando la calidad de vida del venezolano. Eso creemos.

Alfredo Gordon