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El último venezolano


Abril 17, 2015

En la esquina suroeste de la Plaza Bolívar de Caracas, hay una inscripción que reza "La patria desaparecerá con el último venezolano". Es el propósito del gobierno: acabar con los otros dos elementos que conforman el Estado venezolano, población y territorio.

Un análisis de la situación económica por la que atraviesa cada venezolano hace pensar que nos quieren hacer morir de hambre y prohibirnos escapar a otros lares. Los alimentos subieron el 98,9%. Ropa y los calzados alcanzaron el 260%. A los empresarios calificados de culpables por Maduro solo se les otorgan 12 millones de dólares diarios para importaciones. Venezuela acusa un déficit de 237.000$ millones. Las reservas internacionales del país cayeron a 21.000$ millones. Se pierden toneladas de caña y acero por falta de insumos. Rectores de las universidades acusan firmas de 400 documentos diarios de jóvenes que se marchan del país. La fuga de cerebros es descomunal. Pasajes aéreos por las nubes.

El gobierno llevó a la Cumbre de Panamá 1500 venezolanos con gastos pagos y 400$ para aplaudir en las esquinas a Maduro que regresó con las tablas en la cabeza. Somos el tercer país con depósitos en Suiza de funcionarios que no explican la procedencia sin contar lo descubierto en Andorra, España, Luxemburgo y paraísos fiscales. El gobierno otorgó 125$ millones a empresas de maletín.

En cuanto al territorio, tenemos abandonada la reclamación del Esequibo, la guerrilla colombiana controla territorios en La Guajira, Perijá y en fronteras de Táchira y Apure. Cuba tiene penetrados los cuarteles venezolanos y a China y Rusia le debemos hasta la manera de caminar. Las deudas con empresas españolas, brasileñas, norteamericanas, holandesas, ya sea por arbitrajes perdidos o simplemente porque el gobierno no paga son inmensas. Cuando no exista dinero con que responder, volveremos a la etapa del mercantilismo, pagaremos con territorio.

Lejos de convocar a todos para resolver la crisis, el gobierno arremete contra la clase media y le quita los dólares viajeros, lo mismo a los profesionales con estudios en el exterior. No hay inversiones, sigue la escasez de alimentos, autos, repuestos, medicinas, cauchos y ahora el desabastecimiento se extiende a electrodomésticos y toda clase insumos para el procesamiento de la materia prima. Sin población y territorio no hay Venezuela.

Julio Portillo