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El talante democrático en Venezuela


Junio 18, 2015

Un problema social se genera en la nación a falta de una dirigencia política seria y una sociedad habida de un sentido claro de lo que es y cómo funciona la democracia en una sociedad. Que aparentemente perdió el rumbo de estos derroteros de democracia y libertad en el marco del funcionamiento político del país y cuya preocupación radica en centrar sus esfuerzos en las pequeñas parcelas autodenominadas Partidos Políticos o en la generación de una opinión que busca más un estándar de vida económica.

Las deficiencias son notorias como señala el profesor Antonio Urdaneta, pero las dificultades para valorar en esencia este término están cada vez más presentes. Esta, cuyas debilidades han obligado a los técnicos a calificarla como sociedades con más o menos democracia obligan a replantear su definiciones prácticas y el proceso que esta significa en el pueblo venezolano y el peligro que entre la gente logre perder su influencia, cuyas sombras de tiranía se permitirán tornarse ante esta situación.

Es incuestionable que una democracia fuerte funcione sin Partidos Políticos, pero estos deberán estar a la altura de la república que exige un linaje democrático que le fortalezca y con los valores necesarios para ofrecerla. La polarización en Venezuela, además de dañina a la salud mental del venezolano, cierna sobre el país la ausencia de procesos claves para la convivencia y la ausencia de valores que se dejaron a un lado para caer en el pragmático seco y miserable de "quítate tú, para ponerme yo".

El desprendimiento, la amplitud, la participación, el respeto a la Constitución, la sinergia de una amplia base se desvanece desde hace años en el argot político y cuya unidad recae en la medida cuantificable de dinero y recursos que se tengan para el pago de militantes tarifados; con dineros de contratistas, proveedores, alcaldías, gobernaciones y del Estado venezolano. Esta pantomima de democracia es lo que nos hacen creer que hay que defendernos, sea de la MUD o el PSUV.

Los venezolanos y partidos políticos comprometidos con un progreso, ambiental, social y económico tenemos la obligación de redefinir los roles de estos actores y establece la línea mínima del respeto a la democracia y los valores que conlleva esta forma de vida. La organización social y la estructuración del Estado son básicamente las columnas determinantes del país. Lo cual indica que estos factores deberán ser la banderas que hondear en esta disputa entre unos y otros que solo buscan el poder o proteger su "statu quo" en la dinámica política.

El logro de esta faena, inicia con un sentido de sociedad donde todos nos hacemos falta y donde la reconciliación con justicia sea un compromiso de todos. Establecer la política de nación es un reto en estos tiempos con el que la mayoría en esta sociedad nos identificamos, ya que no estamos ubicados ni con el uno y menos con el otro (Psuv y la MUD), siendo esta la primera fase de la acción social que repercutirá con sanear la Asamblea Nacional como primer paso hacia la reafirmación de nuestro talante democrático.

José Pons
joseponschene@hotmail.com
@joseponsb