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El Referéndum


Agosto 08, 2014

Una innovación extraordinaria de la Constitución de Venezuela de 1999 fue la figura del referéndum, que pocos países de la América Latina, lo contemplan. Los países europeos lo han puesto en práctica varias veces para consultar a sus pueblos sobre materias importantes, en que no sólo los gobiernos deben decidir sobre ellas. Así ocurrió, por ejemplo, cuando iba a adoptarse el euro como moneda continental. Los gobiernos se fortalecen cuando reciben un voto de confianza directo del pueblo cuando deben tomar decisiones trascendentes.

Pero el Artículo 71 de la Constitución Venezolana que habla sobre las materias de especial trascendencia nacional que deberían ser sometidas a referendo consultivo, ha quedado como una figura decorativa en la carta magna. Si alguna materia es importante en la vida de los venezolanos es el petróleo, para bien o para mal, los hidrocarburos se convirtieron en nuestra gran fuente de ingresos y en nuestra desgracia. En efecto, con la aparición del petróleo hace cien años abandonamos el campo, cuando éramos el segundo productor de café en el mundo y no lo sembramos a plenitud para erradicar la pobreza y convertir a Venezuela en un país del primer mundo.

En tres ocasiones nos ha entrado una masa de dinero casi incalculable por causa del alza de los precios del petróleo. En tiempos de la dictadura perejimenista, en la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez y desde 1998 con el régimen chavista. Parte de esos ingresos los utilizó el dictador en la década de los cincuenta para transformar a Caracas. CAP lo invirtió en obras intrascendentes y el totalitarismo actual lo dilapidó, lo regaló a otros países y se encuentra en los bolsillos de los jerarcas de las dos últimas administraciones.

El anunciado aumento de la gasolina obligaría al gobierno a someter a referéndum este tema, pero el superministro Rafael Ramírez lo ha desechado y a cambio nos anuncia que lo consultará con los suyos. Trucos y sofismas de la política chavista.

Esta medida obedece a que PDVSA en una empresa en decadencia. Acaba de comprobar que perdió 15,5% millardos en subsidios de alimentos. Que ha disminuido la exportación de crudo. Que disminuyó su aporte a las misiones 21%. Que las ganancias de CITGO bajaron 63% en el primer trimestre. Que la caída del PIB es del 3%. Que la CEPAL ha dicho que Venezuela será el único país de la región que no crecerá. Que la producción de oro en los últimos cuatro años bajó 88%. Que el bolívar es la moneda más sobrevaluada del mundo. Que la deuda del sector público en los últimos quince años creció el 457%. Que el 61% de las industrias del país reporta pérdidas. Y pare de contar.

Y todo esto es posible que ocurra porque la oposición padece de afasia. Esa capacidad de llamar las cosas por su nombre. Y porque el pueblo sumido en una atonía, no sale a las calles para decir BASTA. Aún tenemos esperanzas de que Venezuela sea como el ave fénix, que renazca de sus cenizas.

Julio Portillo