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El punto medio de las cosas


Octubre 14, 2015

Los grandes Maestros espirituales de la humanidad siempre han enseñado la siguiente perla de sabiduría: Todo extremo es perjudicial.

En América Latina se dice que todo extremo es malo; ni tan calvo ni con dos pelucas, entre otros.
Buda en el Sermón de Benarés, señalaba que en efecto, todo extremo es dañino; que los extremos de la riqueza y la pobreza no conducen en sí mismos a la iluminación, vale decir, a la felicidad y la paz interior.

Desde años circula en el mercado el libro del filósofo norteamericano Lou Marinoff, profesor en la Universidad de City College de Nueva York, obra esa que bien vale la pena leer, dado el enorme beneficio y la sabiduría que le brinda al lector. Marinoff, refiriéndose a la idea de lo dañino que resultan las actitudes radicales y extremas, explica que quienes invierten demasiado tiempo y energía en acumular cosas y riqueza, se verán probablemente entorpecidos por su acumulación y sufrirán en consonancia.

Eso por un lado, y por el otro, quienes invierten demasiado tiempo y energía en renunciar a las cosas y el dinero, también, de igual modo, se verá probablemente entorpecidos por su renuncia y sufrirán en consonancia. Estos dos extremos --el de la insaciable acumulación y el de la permanente renunciación a las cosas del mundo--, "están ampliamente ilustrados en la infelicidad y vacio interior que sufre la sociedad materialista de hoy en día, entre los practicantes de las religiones fanatizadas. Dicho en otras palabras: El extremo en la acumulación de riquezas no produce felicidad ni paz mental alguna, así como tampoco la renunciación extrema de los religiosos fanatizados. ¿Cuál es la razón de ello? La falta del punto medio de equilibrio, conocido igualmente como el Camino Medio de Buda.

De hecho, los hombres materialistas que persiguen solo el poder, el placer y el provecho personal por encima de la suerte y la situación de los demás, de la del prójimo, no son felices y siempre algo les falta. Mientras que los fanáticos religiosos que buscan y andan detrás de la negociación del modernismo, tampoco son felices y de igual manera, algo les falta, no estando satisfechos.

Sigue explicando Marinoff en su célebre libro que "el hedonismo estadounidense produce y consume demasiado; mientras que el fanatismo religioso produce y consume muy poco. Ambos se acusan mutuamente de inmorales. Ambos ven el extremismo del otro, pero son incapaces de ver su propia ceguera. Como se puede apreciar, en este tipo de actitud no hay equilibrio, objetividad ni armonía alguna, por lo que ninguno de estos grupos puede ser feliz ni prodigarle a sus adeptos plenitud y paz mental alguna.

Cuando aprendemos a actuar con moderación en nuestras vidas y de manera compasiva con el sufrimiento y las ingentes necesidades ajenas, es cuando podemos contribuir a la felicidad propia y paz mundial.

Ese es el Camino Medio del que hablaba Buda, el que reconcilia los extremos y advierte no utilizar nuestras diferencias políticas, culturales y religiosas como base de apegos negativos, siendo los peores apegos, el egoísmo, el fanatismo y el odio.-

Kaled Yorde