Síguenos en: Menu

El paro nacional


Enero 14, 2015

En la Venezuela de inicios del 2015, no hace falta llamar a ningún paro: existe de hecho, como lo están experimentando la mayoría de los venezolanos. El economista Francisco Rodríguez jefe de la región andina de Bank of America afirmaba a fines de 2014, que según estudios recientes "a la gente le lleva hasta 8 horas semanales conseguir los bienes de primera necesidad. Una jornada de trabajo perdida". Multiplique usted esas horas por la población activa de la economía (casi 14 millones de personas) y podrá entender mejor, una de las razones por las cuales, la productividad del trabajador venezolano viene cayendo en forma sostenida y se ubica en las cifras de un trabajador de inicios de la década de los setenta. Revise usted las cifras de utilización de la capacidad instalada de nuestras empresas manufactureras para que constate su alto nivel de paro (desocupación).

El paro en la economía venezolana de hoy tiene su causa fundamental en una política cambiaria equivocada, que al acabar con el sistema de precios en el mercado, ha paralizado el funcionamiento normal de la actividad económica, haciéndonos más dependientes del sector externo. Las empresas venezolanas no tienen un sistema confiable, transparente y constante de divisas para poder adquirir bienes de capital, intermedios o la materia prima necesaria para producir los bienes y servicios que se requieren de forma regular. Las fallas progresivas en el abastecimiento desde hace más de dos años, son la razón de la escasez reinante y del paro que ello conlleva.

Al comenzar el año 2015, la situación de paralización de la economía se está tornando crítica. Basta leer la prensa nacional. "largas colas no dan tregua". Usuarios se quejan de esta manera: "aquí hay que hacer cuatro colas para lograr comprar el paquete de papel higiénico. Una en la acera, antes de entrar al súper, otra dentro del estacionamiento, y una vez dentro, son dos más: la primera para activarse en el sistema biométrico y otra para pagar. Esto es una locura las horas de espera, y en ocasiones cuando llegas a la caja, te dicen: señora ya se acabó". Ya los ciudadanos no compran bienes, sino que tienen que "cazarlos" y después defenderlos en abierta rebatiña. Un ministro declara que "cadenas de distribución no han iniciado su tarea". Entonces están en paro, mientras los consumidores pierden infinidad de tiempo parados en una cola. Colas de más de ocho horas deben hacer consumidores "para poder comprar dos litros de aceite, dos frascos de mayonesa y dos kilos de harina de maíz". Desde las 2.30 a.m. comienzan las colas. Y al día siguiente es necesario repetir la aventura para comprar otros productos. ¿A qué horas trabajan estos venezolanos? ¿Cuántas horas a la semana están dedicando a su trabajo, si pierden buena parte de su jornada de supermercado en supermercado para que su familia pueda medio comer, bienes cada vez más escasos y caros? ¿Hace falta entonces llamar a un Paro Nacional en el país, cuando desde hace tiempo esta medio parado y ahora mucho más?

El Paro Nacional que estamos experimentando lo ha provocado la errada política económica de un régimen, que está acabando con el mercado, la empresa y la propiedad privada, en su utópico empeño de instaurar a juro un sistema económico inviable: el Socialismo del siglo XXI. Es ese el verdadero responsable del Paro Nacional que estamos sufriendo, en medio de escasez, desabastecimiento e inflación.- Mientras tanto, hasta el mismo Presidente se ha sumado al paro, pues a él le corresponde definir cuanto antes un conjunto de medidas para enfrentar una de las más graves coyunturas económicas de nuestra historia. Y en vez de hacerlo, con numerosa comitiva y en avión rentado a Cubana de Aviación, evade su responsabilidad fundamental como estadista, en un viaje sin importancia, en el momento menos oportuno, para recibir solo promesas, gastando dólares que tanta falta nos hacen en estos momentos críticos. No hace falta entonces que nadie haga un llamado a un Paro Nacional: el régimen de Maduro ya lo hizo desde hace tiempo.

Jorge Sánchez Melean