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El país de las amarguras


Septiembre 02, 2014

"Debemos ser prudentes con lo que subimos a nuestros altares, porque a veces es difícil bajarlos sin que se derrame sangre." Fernando Savater.

"Las fresas de la amargura" es el título de una película que llegó a Venezuela en el primer trimestre del año 1970 y nos cuenta la historia de una revuelta estudiantil de los años sesenta en la Universidad de Columbia. La protesta se hizo contra el envío de jóvenes a la guerra entre EE.UU y Vietnam de los cuales muchos regresaban en un ataúd, y también por reformas en la misma Universidad. Finalmente son forzados a desalojar las instalaciones que habían ocupado mediante una brutal intervención policial mientras los jóvenes cantaban "Give peace a chance" de John Lennon, la oportunidad que pedían para la paz ante la brutal violencia de la guerra, fue reprimida casi con igual actitud por la policía norteamericana.

La lucha de los jóvenes en el fondo, era contra la incertidumbre de su futuro y la amargura que producía en su ánimo la posibilidad de enfrentarse con la muerte y no con la vida, a tan temprana edad, y por razones inexplicables para ellos.

Aquí en Venezuela, los jóvenes han salido a protestar en distintos momentos y en defensa de su futuro porque el país se ha vuelto girones y sus condiciones económicas, políticas y sociales bloquean cualquier intento por aclarar el horizonte. Con igual brutalidad que la policía del imperio, han sido reprimidos y muchos de ellos han muerto o están todavía en las cárceles del país o fuera de él.

Nuestro presente como nación soberana es obscuro y borrascoso; cada vez más se reducen nuestros espacios de libertad; la opresión es tan fuerte que los jóvenes se sienten como pájaros que se quieren echar a volar y se consiguen con las alas atadas. No merecen un futuro de muerte, cárcel, exilio o migración. No obstante, al igual que en la película mencionada, uno de sus temas musicales que se inmortalizó fue "something in the air". En Venezuela, algo hay en el aire, algo hay en el ambiente, y aspiro como la gran mayoría de los venezolanos que sean aires de libertad porque no nos merecemos el habernos convertido en el país de las amarguras.

Todos, y especialmente los jóvenes, aspiramos a una vida mejor y deseamos bajar de los altares a los que se ha encumbrado la violencia y la represión, donde la libertad sea amplia y luminosa para todos por igual.

Neuro J. Villalobos Rincón
nevillarin@gmail.com