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El mundo al revés


Noviembre 24, 2014

El comportamiento de los precios está determinado por la dinámica de oferta y demanda. Si hay mucho del bien y el mercado está sobre abastecido, los precios bajan. Si no hay suficiente del producto y la demanda no está abastecida, el precio sube hasta buscar su equilibrio, que no es más que un precio al que la demanda iguala la oferta.

Pero lo usual es que los mercados no sean perfectos y que haya otro grupo de factores que impactan los precios. Por ejemplo, si el gobierno regula el precio por debajo del equilibrio, la demanda superará la oferta. Pero como el precio no puede reflejar esa presión, la demanda no es satisfecha y se produce desabastecimiento.

No significa que esto haya roto la ley de la demanda. La verdad es que se sigue cumpliendo, sólo que aquí la subida de precio no es tradicional. Al no haber productos en el mercado, el precio de ese bien es infinito y la gente está dispuesta a pagar lo que sea por él. El tiempo dedicado a conseguirlo, el sobreprecio pagado en el mercado negro y las comisiones a quien te ayuda a obtenerlo forman parte de ese nuevo precio, que ahora será superior al que hubiera tenido si no se estuviera regulado.

En la práctica, la mayoría de los precios reflejan las dinámicas del mercado, incluyendo el impacto de las estrategias y acuerdos de los actores que en él participan.

El mercado petrolero no es distinto. La formación del precio depende de la cantidad de petróleo que se ofrece y de la demanda de los grandes consumidores. Pero esa es sólo una parte de la historia. Cuando los voceros del gobierno venezolano indican que el desplome de precios es el resultante de una "guerra económica", en este caso tienen razón. El precio cae inicialmente por factores convencionales de mercado. Aumentó la producción de Libia y se desaceleró la demanda china y europea. Pero esta tendencia se amplifica porque Estados Unidos fue estimulado a producir shale oil, cubierto por los altos precios internacionales. Y decidió poner su crudo en el mercado y convertirse en un nuevo jugador relevante, que aumenta la competencia y disminuye la capacidad de maniobra de los productores clásicos. Los sauditas deciden que van a jugar duro para desestimular esas inversiones en EEUU y su estrategia es clara. Sus costos de producción son bajísimos mientras que los de Estados Unidos caros. Si se coloca crudo suficiente en el mercado los precios tienden a bajar, lo que hace difícil para EEUU cubrir sus costos de producción, con lo que se desestimula la producción en ese país, minimizando los riesgos de competencia a futuro.

Lo simpático de esta historia es que los voceros venezolanos han atacado a Estados Unidos acusándolo de una estrategia sucia para bajar los precios del petróleo. Y quien lo acusa ha logrado históricamente elevar los precios del petróleo encima de su equilibrio económico a través de acuerdos cartelizados con sus socios de la OPEP para establecer cuotas, limitar producción y manipular los precios. Interesante perspectiva: en esta historia los manipuladores son los que producen y venden para bajar el precio y los buenos los que se ponen de acuerdo para cortar y reducir la producción, alterando el precio hacia arriba. Sería interesante ver cómo funciona esta historia en la nueva Ley Antimonopolio que se acaba de promulgar en Venezuela por vía Habilitante, así como analizar cómo quedaría Pdvsa ante una inspección de la Ley de Costos y Precios Justos que limita las ganancias al 30%, sin costos de mercadeo y publicidad. Mosca, no critico las estrategias de Venezuela para defender su precio, pero atacar al que se defiende de ello produciendo, acusándolo de manipulador, es, como dirían ellos: too much.

Luis Vicente León