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El Modelo


Enero 29, 2015

"El verdadero desarrollo, según las exigencias propias del ser humano, implica sobre todo una viva conciencia del valor de los derechos de todos y de cada uno" Juan Pablo II.

Todo modelo es una aproximación a una realidad que se prefigura en la mente de sus diseñadores. No es la realidad misma, así como los mapas no son el territorio. La realidad es mucho más compleja que lo que podamos imaginar los científicos sociales. De todas maneras esa es una discusión académica que podemos dejar a éstos, y a investigadores de todo género del conocimiento.

A lo que quiero referirme es al modelo económico que se ha propuesto instaurar el gobierno actual, contraviniendo no solo los valores y principios que guían al mundo civilizado de hoy, sino, además, que se pretende imponer por el uso arbitrario de la fuerza, la coerción y el engaño. Un modelo económico comprobadamente fracasado, que desafía las grandes leyes económicas, creando no solo distorsiones y desequilibrios de las variables fundamentales, sino también desigualdades sociales que hoy tienen al país arruinado, con la moral por el suelo, pero con unos pocos groseramente beneficiados.

Si alguna guerra hay que librar es la guerra contra la ignorancia, la cual luce a flor de piel en quienes dirigen circunstancialmente al país. Esa supina ignorancia se quiere eludir con el desfachatado argumento de una guerra económica para tratar de distraer la atención de la situación calamitosa y postración económica que vive el país.

El "Foro Económico Mundial" llevado a cabo en Dubái, país petrolero que provoca envidia comparado con Venezuela, en su agenda global del 2015, prevé grandes retos para la humanidad que se pueden resumir en cinco grandes bloques:

1. Económicos; dada la profundización de las desigualdades y la persistencia del desempleo.
2. Políticos; por la crisis de liderazgo y el debilitamiento de la democracia representativa.
3. Geoestratégicos; Se acentuarán desequilibrios mundiales de poder; se intensificarán los nacionalismos y estará en ascenso una nueva competencia geoestratégica.
4. Climáticos; por el aumento de la población en el mundo en desarrollo, la creciente posibilidad de ocurrencia de catástrofes climáticas y crisis por el acceso al agua.
5. Salud; cobra una creciente importancia económica derivada, en gran parte, por cambios demográficos cada vez más globales.

Es esa visión global de Estadistas lo que debe animar a los gobernantes del mundo y no esa estrechez de mente que apunta al conuco, al trueque, a la recolección y la pesca.

En su ejercicio de palabrería inútil, el miércoles 21 de enero, el máximo representante del poder ejecutivo, dejó más incertidumbre económica que orientación y ratificó con lamentable tozudez que seguiría adelante con la aplicación de su "modelo" de desastre nacional. En un momento de lucidez en su "errático y despótico" comportamiento, tal como lo califica el New York Times, manifestó que consultaría a los economistas del país.

En ese sentido, un grupo de 60 economistas, ha venido analizando y proponiendo acciones desde hace varios años, que se han estrellado contra la sordera y ceguera del fanatismo ideológico del gobierno. Justamente, un día después de su "alocución", pusimos a circular un nuevo documento titulado: "La emergencia económica en Venezuela y la necesidad de una nueva política económica". En él se recogen algunas decisiones que se han tomado desde el año 2003, como antecedentes y causas de las dificultades actuales que han agravado las distorsiones que explican el desbarajuste que sufrimos.

La pronunciada caída de los precios del petróleo desde mediados del año pasado, nos coloca en este año 2015 en una real "emergencia económica", que impone el diseño de una nueva política económica; por eso el documento se enfoca en hacer una serie de recomendaciones de carácter fiscal, monetario, cambiario, financiero, de precios y en materia petrolera, tendentes a frenar la crisis y lograr la recuperación gradual en los desequilibrios económicos causados por decisiones sustentadas en un ramplante populismo, ejecutadas por talibanes ideológicos con ambiciones particulares y grupales, en beneficio propio, sin importar el destino nacional.

Sobre ese "modelo" desfasado y anacrónico, pesa también la culpa por la pérdida de la soberanía nacional en virtud de la entrega de las grandes decisiones estratégicas en manos de una satrapía anti histórica y la hipoteca del futuro de varias generaciones para cumplir cándidamente con la solidaridad ideológica internacional.

Neuro J. Villalobos Rincón
nevillarin@gmail.com