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El lado bueno de las crisis


Octubre 21, 2015

La humanidad vive sumergida en medio de tormentosas crisis sociales verdaderamente graves, de sobremanera, las actuales que vienen a ser fruto de unas negativas actitudes cada vez más intolerantes, radicales y egoístas.

Tales crisis hay que enfrentarlas contundentemente de manera adecuada y racionalmente, libres de lo pasional o emocional y en eso están hoy en día abocados muchos grupos y organizaciones de buena voluntad –los buenos samaritanos del Siglo XXI--, a pesar de que a estas alturas del juego, aún no se perciben ni se avizoran soluciones.

Las crisis no surgieron de la noche a la mañana, intempestivamente, como por obra del azar o sacadas del sombrero de un predigistador. Ellas se deben a la indiscutible actividad humana negativa destructora entendida como mal comportamiento y mala voluntad que generan los gobiernos, las ideologías y el afán desmedido de poder y de fortuna. Provienen de lo que el Rabino Philip Berg llama en su libro intitulado "EL PODER DEL UNO", (Centro de Investigación de la Cábala-Jerusalen. 1992), crisis de percepción fragmentaria. Berg explica: "Como todas las otras crisis que enfrentan los gobiernos hoy en día, la actual se debe al hecho de que estamos aplicando conceptos pertenecientes a una perspectiva mundial caduca, como lo es la fragmentaria visión mundial de la mecánica cartesiana-newtoniana, a una realidad que ya no puede funcionar en esos términos".

En contraposición a esa visión mecánica cartesiana-newtoniana, surge la actual visión holística-integradora que rige como nuevo paradigma para la actual Era Acuariana de grandes cambios y transformaciones que se inició entre finales del Siglo XX y principios del Siglo XXI.

Como consecuencia de la globalización y la interconexión masiva entre culturas a través de las cada día más sofisticadas redes sociales, donde millones de seres humanos interactúan entre sí, están ocurriendo confrontaciones de toda índole, choque de paradigmas, o tal como lo señala Samuel Huntington en su célebre libro, choque de culturas.
Se pretende en estos momentos --y con todas las buenas intenciones del mundo-- un cambio de paradigma basado en la teoría holística de que el universo entero y el hombre están interconectados entre sí, por lo que todo lo bueno o malo que ocurra en el Universo le afecta al hombre y viceversa. El nuevo paradigma trae como consecuencia de esa interrelación, un necesario cambio de actitudes, tales como el cultivo de la integración y surgimiento del amor mutuo, y en modo alguno la fragmentación y las confrontaciones.

El propósito de este nuevo paradigma holístico es indudablemente loable; sin embargo no se puede descuidar el siguiente detalle: La unión y la fraternidad sincera jamás podrá alcanzarse, mientras el cosmos y la atmósfera mental humana continúen estando pesadamente contaminadas de vibraciones negativas que provienen de las actitudes humanas. En otras palabras, mientras no aprovechamos el aprendizaje que las crisis nos enseñan para poder así enmendar nuestros errores.

Kaled Yorde