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El Fondo Monetario Internacional


Noviembre 20, 2015

El Fondo es un organismo creado en 1944, cuando los países aliados configuraban la economía mundial de la postguerra. Entre los objetivos del Fondo, que son 5, está el facilitar la expansión y equilibrio del comercio internacional, y el conseguir la estabilidad de los tipos de cambio.

En el FMI las decisiones se toman por una Junta donde los Estados Unidos tienen cerca de un tercio de los votos. Al recibir solicitud de montos importantes de créditos, que son a baja tasa de interés, impone condiciones de ajuste al país solicitante. Así lo ha hecho en numerosas oportunidades. En Venezuela, a fines de la década de los ochenta, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial presionaron el aumento de la gasolina, la liberación del dólar y de las tasas de interés, la venta de empresas públicas al sector privado, nuevas leyes de Bancos, reducción de déficit fiscal, etc. Ello obligó desde febrero de 1989 al llamado "paquetazo", impuesto todo a la vez por el nuevo Gobierno y mal manejado políticamente. Trajo un alto número de muertos y saqueos. Ese año se perjudicaron sectores como el de deudores hipotecarios. Al pagar los bancos intereses por encima de la inflación, estimuló el ahorro interno bajando la fuga de capitales. Ya para 1990 y 1991 la economía estaba desarrollándose bien: crecía el PIB, la bolsa de valores tenía un boom. En 1996, con la Agenda Venezuela promovida por el Ministro Petkoff en el 2º gobierno de Caldera, el Fondo Monetario asesoró la agenda. Ésta fue mejor llevada políticamente y no trajo la reacción popular de 1989. Lamentablemente, la abrupta caída de los precios petroleros, que los llevó a cerca de $9 para fines de 1998, perjudicó el éxito de tal agenda.

En 2015 hay un déficit fiscal del 20% anual, una inflación cercana al 200%, precios petroleros cercanos a 40$ y un dólar paralelo que ha pasado de $16 en diciembre de 2012 a unos 800 hoy, 50 veces superior en menos de tres años. La escasez de productos y la falta de divisas lastiman la economía venezolana. No se consigue crédito privado externo, a pesar de que la República y PDVSA pagan, de hecho, entre intereses y descuentos en la colocación de bonos, tasas de interés que superan el 30% anual en dólares. Perú, Chile o Colombia pagan el 3 al 4%, y no tienen problema en colocarlos. De hablar con el Fondo Monetario, éste planteará exigencias. No parece lógico que pida reducciones de salario, como lo ha hecho con otros países. ¿Por qué lo haría si nuestros salarios son de los más bajos de América? Estamos seguros de que exigiría medidas como las que muchos venezolanos pedimos desde hace años: que se levante el control de cambios, aunque se creen subsidios temporales directos a los consumidores de alimentos y medicinas; tasas de interés reales positivas, eliminación de ventas a crédito de crudo venezolano, que hoy nos cuesta 4 millones de dólares al día; incremento sustancial del precio de la gasolina; ataque frontal a la corrupción y al despilfarro; estímulo al sector privado, al ahorro, al trabajo, con buenos salarios y productividad.

Si el FMI reacciona con inteligencia, y nuestros negociadores también, puede llegarse a acuerdos que faciliten a Venezuela de 30 a 50 mil millones de $ que nos permitieran no sólo el pago del servicio de la deuda, sino el restablecimiento del crédito internacional de proveedores y el estabilizar el dólar a valores más reales.

El acuerdo con el FMI facilitaría créditos adicionales del Banco Mundial, de Bancos y Fondos de Inversión privados y públicos. Bien manejados, la República y PDVSA, con parte de tales fondos, puede recomprarse deudas que pagamos muy cara. También financiar obras de infraestructura y otras que generen producto y empleo masivo. En diciembre de 1998, un dólar libre nos costaba 574 Bs. viejos. Hoy, 800.000, 1.393 veces más caro; y en SIMADI, que casi no se consigue, 200 mil (200 BsF). Finalizo señalando que el Fondo no es un instituto de beneficencia, pero tampoco Satán. Ahora si no quieren negociar con él, ¿Cuál es la solución? Estamos muy mal, pero si no corregimos, la economía de 2016 en adelante será mucho peor.

Alfredo Rincón