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El estado comunal: Ideología pura


Octubre 29, 2014

El análisis del Estado Comunal, donde se elimina todo poder independiente o autónomo, lo convierte pues, en una nueva versión en el siglo XXI del Estado Corporativo Fascista. En esa estructura comunal, no puede hablarse de ningún "Poder Popular", como pretende hacerlo la propaganda oficialista.

El Poder Popular, en esencia, es originario, autónomo e independiente. No puede formar parte del Estado, como pretendió hacerlo el régimen en la reforma constitucional fallida del 2007. Existe Poder Popular cuando este representa realmente la voluntad de sus asociados frente a los poderes públicos, con autonomía de acción para defender los intereses colectivos. Cuando este "Poder" al contrario, se pone al servicio exclusivo de una parcialidad política, como ocurre en Venezuela, pierde su razón de ser.

El pueblo solo puede ejercer la soberanía a través de órganos de representación, tales como sindicatos, asambleas de vecinos o variadas formas de organizaciones no gubernamentales, cuando ello conlleva disputarle poder a la burocracia del Estado. Pero cuando la existencia legal de las diversas formas de organización popular está sujeta a un registro ministerial, manejado con criterios clientelares, allí desaparece toda independencia y autonomía, como ocurre en Venezuela.

En el mundo de hoy existe lo que Héctor Silva Michelena llama la "globalización" que es un desarrollo local, basado en la comunidad de intereses entre empresas, trabajadores, colectividades, servicios y autoridades locales, que desata una rica interacción que fortalece las capacidades innovadoras de los entes involucrados y permite incrementos sostenidos de la competitividad ante mercados globalizados. Solo así mejoraran los niveles de vida de la población.

El Estado Comunal propuesto por el régimen en nada se parece a esto. Se inscribe dentro de una concepción económica que desconecta el usufructo de la riqueza social de toda relación con la productividad, la premiación al logro o la ética del trabajo. El gran problema del Estado Comunal del régimen, es la ausencia de incentivos a la producción, distribución y comercialización eficiente de bienes y servicios. Sin ellos, es imposible que una economía comunal desplace a la iniciativa privada, como se pretende, a menos que sea mediante el uso de la fuerza. En esa propuesta comunal, toda decisión depende de un funcionario público que controla el financiamiento, despreciando los criterios de rentabilidad. Se condiciona el funcionamiento de las empresas de producción social a la "construcción del socialismo".

Por ello, en ausencia de incentivos a la productividad, los componentes de la economía comunal son simplemente entes de consumo. Insumen o consumen más recursos que los que producen. Para Silva Michelena eso supone que "Las empresas sociales no quebraran nunca, ni trabajaran con pérdidas permanentes, porque el Estado las rescatara a través de un sistema de recuperación mediante subsidios y compras". Este modelo de Estado Comunal, en consecuencia no tiene viabilidad económica alguna, desde el punto de vista racional. Es ideología pura. Y mucho menos tiene sentido en momentos en que Venezuela requeriría, para funcionar con holgura, un precio del petróleo que se situara en 121 dólares aproximadamente, cosa imposible en el mediano plazo.

Ojalá pues que este régimen, recapacite para que los venezolanos no pasemos por las terribles experiencias de las comunas de Mao o de Pol Pot en Cambodia.

Jorge Sánchez Melean