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El diálogo imposible


Mayo 06, 2014

Para el régimen actual venezolano, inscrito en la visión Neocomunista del Socialismo estatista y autoritario, inspirado en Marx, Lenin, Mao o el Che Guevara, el dialogo es imposible por razones ideológicas. Para los líderes del Socialismo del siglo XXI, no hay nada más dañino para la "revolución" que el discurso de reconciliación y de paz. Creen, aferrándose al ideario marxista, que el progreso de una clase social, es fruto de la explotación a la que se somete a otra. Por eso, el conflicto es inevitable y debe ser el escenario en el que se actúe permanentemente. Piensan de manera ortodoxa, que la violencia es la partera de la historia. Creen en una "guerra revolucionaria" tan "justa" como los precios que persiguen imponer mediante arremetidas militares.

Para los marxistas en general, lo normal es exagerar el conflicto social, pues no creen en la política. Siguiendo a Mao creen que "la política es guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es política con derramamiento de sangre". Es esto último lo que el régimen actual lleva adelante en Venezuela. Por ello, desprecia la política a través del diálogo, porque es una guerra que siempre pierde.

El régimen en el discurso y las acciones diarias solo confronta, ofende, siembra discordia. Pero cuando los ofendidos responden, inmediatamente inventan que ello obedece a planes siniestros, o golpes de estado de la "derecha", contra un pretendido "pueblo" que cree monopolizar.

A la tradicional exclusión social la han convertido en lucha de clases, generando nuevas exclusiones y privilegios en un ambiente de enfrentamiento cada vez más radical. La visión Neocomunista no entiende el desafío de sumar a los excluidos al desarrollo en paz. Solo cree en la contienda disgregadora. El entendimiento solo es circunstancial y coyuntural, cuando tienen el agua al cuello. El régimen al actuar, solo distingue entre amigo y enemigo y así es muy difícil entablar un diálogo sincero. Con este criterio, la "revolución" no vacila en discriminar, inhabilitar, ofender, perseguir y calumniar a sus enemigos de la oposición, con el propósito de aniquilarlos.

Siguiendo a Marx piensan que solo la violencia hará posible al Socialismo del siglo XXI. La utopía socialista solo podrá alcanzarse con un costo de vidas humanas. Suscriben el pensamiento del Che Guevara que "ama a la humanidad pero odia al enemigo". Lamentablemente, el régimen padece de la psicopatía revolucionaria de salvar a la abstracta humanidad, pero aniquilando a las personas de carne y hueso que se le oponen. El diálogo entonces, se hace imposible, mientras se continúe aniquilando a los enemigos, sean estudiantes, empresarios, políticos, trabajadores, periodistas, militares o simples ciudadanos con derecho a la protesta. Piensan con Rosa Luxemburgo, que "la revolución" es "el único paso hacia la paz", aunque sea la paz de los sepulcros.

Jorge Sánchez Melean