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Efrén Gutierrez: Un Régimen Autoritario de Base Democrática


Abril 04, 2017

A raíz de las últimas "sentencias" de la Sala Constitucional del TSJ, ha vuelto sobre el tapete la idea de que en Venezuela existe una dictadura. Considero que, a pesar del grave "déficit" democrático que hay en este país, todavía sobreviven ciertas libertades que, difícilmente, puedan encontrarse en un régimen dictatorial, en sentido clásico.
Los partidos políticos, si bien es cierto que, muchos perdieron su legalidad por no haber participado con tarjeta propia en más de dos procesos electorales, como lo indica la propia Ley de Partidos Políticos, ya, en buena parte, a pesar de las trabas impuestas por el CNE, están realizando su proceso de "validación". Una característica de las dictaduras es la ilegalización abrupta de los partidos políticos.
Los medios de comunicación, a pesar de las trabas y dificultades y, hasta de la censura y la autocensura, en su mayoría, continúan funcionando: las televisoras y emisoras radiales, siguen emitiendo sus señales (salvo excepciones, por razones económicas y también políticas). Los diarios, semanarios y revistas, continúan publicándose a pesar de las restricciones en el suministro de papel (controlado por el régimen), el manejo de la publicidad, etc.
Los sindicatos y gremios, a su manera, continúan funcionando "legalmente"; aunque bastante disminuidos por el boicot oficial, a través de sus partidarios y/o los organismos del estado que regulan sus actividades y hasta por el propio "estado patrono".
Los ciudadanos, mal que bien, podemos opinar (aunque con un alto riesgo en la seguridad), a través de los medios de comunicación tradicionales y los portales web o redes sociales de internet.
Prefiero, utilizar para caracterizar este tipo de régimen la definición hecha por el argentino Ricardo M. Rojas como "Regímenes autoritarios de base democrática", a pesar de que el mismo Rojas tenga dudas al respecto.
En su último libro plantea: "En las últimas décadas, en América Latina y en otras regiones del mundo se vienen desarrollando formas de autoritarismo particularmente nocivas, porque revisten a esos gobiernos con una pátina de legitimidad popular que los robustece y contribuye a su subsistencia en el tiempo". Esos son los llamados "Regímenes autoritarios de base democrática". Considero que, el caso venezolano se ajusta exactamente a esa definición.
Como camino para superar la actual situación, incluyendo el cambio de régimen, reivindico lo planteado en mayo de 2014: "Si en Sudáfrica en 1990, se pudo realizar un proceso de diálogo, donde participaron todos los sectores de ese país, desde la ultrazquierda a la ultraderecha, matizados por el racismo (apartheid) y el socialismo y la guerrilla del partido Congreso Nacional Africano (el de Mandela), por qué en Venezuela, no podemos ser capaces de realizar tal diálogo. ¿Es que los sudafricanos eran o son mejores que nosotros?
Los sudafricanos lograron en ese diálogo definir cuatro escenarios, de los cuales, uno: EL VUELO DE LOS FLAMINGOS, fue el escogido por consenso como el más conveniente para el relanzamiento de su país.
¡Ojalá, predomine la cordura y la presión internacional obligue a "deshielar" el diálogo y logremos avanzar en acuerdos CIVILIZADOS que signifiquen una verdadera salida para la solución de los problemas del país!
De todas maneras, antes, durante y después del susodicho diálogo, las fuerzas disidentes venezolanas, deben desarrollar acertadamente la resistencia estratégica noviolenta, como la entienden los investigadores que la han "descubierto" y enriquecido, entre ellos Erika Chenoweth quien la define de esta manera:
La resistencia noviolenta es un método de basamento civil, utilizado para librar conflictos a través de medios sociales, psicológicos, económicos y políticos, sin la amenaza o uso de la violencia. Estos, incluyen actos de omisión, actos de comisión, o una combinación de ambos. Los estudiosos han identificado cientos de métodos noviolentos, incluyendo protestas simbólicas, boicots económicos, huelgas laborales, no cooperación política y social e intervenciones noviolentas que algunos grupos han utilizado en movilizaciones públicas para oponerse o apoyar diferentes políticas, deslegitimar adversarios, y eliminar o debilitar las fuentes de poder de los adversarios. La lucha noviolenta se lleva a cabo fuera de los canales políticos tradicionales, por lo que es distinto de otros procesos políticos noviolentos tales como el cabildeo (lobby), las campañas electorales y el parlamentarismo."

Maracaibo, 03 de abril de 2017
Econ. Efrén Gutiérrez – Twitter: @efrengut – email: efrenguti@gmail.com