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Efrén Gutierrez: ¿Qué es la Biomímesis y para que sirve?


Enero 16, 2017

Una de las disciplinas que le sirve de soporte a la nueva Economía Circular, es la Biomímesis (Biomimicry). Fue "popularizada" por la bióloga Janine Benyus y el Biomimicry Institute, a finales de los '2000. "Es la práctica de desarrollar tecnologías sostenibles inspiradas por ideas de la naturaleza. Desde edificios eficientes inspirados por la refrigeración natural de los nidos de termitas hasta los acabados repelentes al agua y la suciedad para tejidos y pinturas basados en las plantas de loto."
Otros pioneros de la Biomímesis, son: Wes Jackson de The Land Institute, quien está estudiando las praderas como modelo para una agricultura a base de policultivos comestibles y perennes que mantendrían la tierra de manera sostenible, en vez de ponerla bajo presión. Thomas y Ana Moore y Devins Gust de la Universidad de Arizona quienes estudian como una hoja captura la energía, con la idea de conseguir una célula solar de tamaño molecular. Así como ellos, hay decenas de investigadores en el mundo, desarrollando esta novedosa disciplina.

En Latinoamérica, vale la pena destacar la labor del costarricense de Federico Apéstegui Guardia, quien en el Disruptive Innovation Festival de 2015, en su ponencia "Economía Circular: Motor de Innovación y Oportunidad para Latinoamérica", planteó que su país, el cual posee una de las biodiversidades más intensas del planeta (5% del total), la Biomímesis, podría constituirse en una de las áreas más competitivas en sus planes de desarrollo futuro.
La biomímesis se basa en tres principios fundamentales:
• La Naturaleza como modelo: modelos de estudio de la Naturaleza y emular estas formas, procesos, sistemas y estrategias para resolver los problemas humanos.
• La Naturaleza como medida: utilizar un estándar ecológico para juzgar la sostenibilidad de nuestras innovaciones.
• La Naturaleza como mentor: ver y valorar que la Naturaleza no se basa en lo que podemos extraer de ella, sino en lo que podemos aprender del mundo natural.
Se diferencia de otras disciplinas o tecnologías "biológicas", en que no extrae de los organismos y sus ecosistemas, sino que aprende de ellos. Difiere, entonces de la bio-utilización que supone cosechar un producto o productor y de las tecnologías bio-asistidas que implican la domesticación de un organismo para el cumplimiento de una función. En vez de eso, los expertos en biomimética consultan a los organismos que les inspiran una idea, ya sea un esbozo físico o un principio ecosistémico, como el reciclaje de nutrientes.

La idea es, tomar en cuenta que la naturaleza ha dado origen a lo largo de 3.800 millones de años de evolución a estructuras de diseño óptimo que podemos imitar para propósitos humanos.
La práctica de la invención biomimética, según palabras de la propia Janine Benyus puede producirse desde la biología al diseño o desde el diseño a la biología. En el enfoque desde la biología al diseño, el proceso biológico sugiere una nueva forma de resolver un reto para el diseño humano. Actualmente, varios productos autolimpiantes como vidrio y tejas incorporan el efecto de cómo las hojas de loto consiguen mantenerse libres de contaminantes sin el uso de detergentes.
En el enfoque del diseño a la biología, el innovador comienza con un reto de diseño humano, identifica la función principal, y entonces estudia cómo diferentes organismos y ecosistemas consiguen esa función. Un ejemplo de ello es la conquista de un nuevo modo de reducir el crecimiento bacteriano sin causar resistencias antibióticas, a través de las furanonas, lo cual ha servido para la producción de pinturas anti-incrustantes atóxicas, lentes de contacto y tratamiento de superficies para hospitales.
Venezuela, quien se encuentra entre los países con mayor biodiversidad en el mundo, puede tener una gran oportunidad de desarrollo de esta área. De allí que, cualquier proyecto de relanzamiento de nuestra economía, debería tomar en cuenta esta ventaja "comparativa".
Además, en el área de diseño, nuestro país tiene una historia nada despreciable, la cual incluye, haber fundado en 1964 un Instituto de diseño, que fue uno de los primeros del continente. Actualmente, en varias universidades venezolanas se imparte la licenciatura de Diseño Industrial.
Los "inventos" biomiméticos se pueden patentar. Descubrirlos, entenderlos y aplicarlos es lo que lo hacen patentables. Se registra el mecanismo aplicado a la tecnología, de acuerdo con las normas ISO (Organización Internacional de Normalización) que fijan "cómo copiar de la naturaleza". ISO/TC 266 se creó en 2012 para abordar este tema y presentar las primeras Normas Internacionales para la industria.
Los biólogos, diseñadores y emprendedores innovadores venezolanos, tienen una gran oportunidad para incursionar y desarrollar el campo de esta nueva industria y crear soluciones a diversos productos y servicios, aportando al desarrollo nacional.

Maracaibo, 14 de enero de 2017
Econ. Efrén Gutiérrez – @efrengut – email: efrenguti@gmail.com