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Efrén Gutiérrez: El curioso caso del efectivo en Venezuela


Octubre 01, 2018

Una de las características de la situación económica recesiva e hiperinflacionaria que vive Venezuela, es el alto valor que tiene, cada vez más, el dinero en forma de efectivo.
Lo que comenzó como un estorbo para los comerciantes, quienes preferían y publicitaban los llamados "puntos de venta" para vender su mercancía (hasta darse el caso que ese parecía el nombre o razón social de cualquier tipo de negocio: Carnicería Hay Punto, Panadería Hay Punto, etc.) e, incluso, se dieron casos de atracos masivos en unidades de transporte colectivo que se hicieron utilizando un terminal "móvil" de punto de venta; hoy se ha convertido en el medio de pago por excelencia, por ser el que brinda la mayor disponibilidad de productos al mejor precio. Hasta se podría copiar el slogan de que: "Comprar en efectivo es un placer".
Al principio, la compra para pagar en punto de venta, se comenzó a "pechar" con un 10%, luego con un 15%, hasta llegar, hoy en día a rondar el 500% de las compras en efectivo.
¿Cuáles han sido las causas que han provocado esa involución en el uso de los medios o instrumentos de pago en Venezuela?
La primera causa, parece haber sido, la escasez que se produjo de la disponibilidad de tales terminales de puntos de venta. Para conseguir uno, había que pagar una altísima comisión a los empleados del banco que lo ofrecían. Por otro lado, cuando algún dispositivo de estos se dañaba, era y es, prácticamente, imposible repararlos, por falta de repuestos y, mucho menos, reponerlos. Eso, para no hablar de la escasez de "plásticos" (tarjetas de débito o crédito) en los bancos.
La segunda causa puede estar relacionada con las fallas de las conexiones de los puntos de venta con los bancos o de las plataformas tecnológicas de los mismos. Son innumerables los mensajes de error arrojados al hacer una transacción en esos puntos: "error del chip", "host no responde", etc., etc. Esto conlleva en buena parte de los casos a no poder realizar la compra y en otras hasta un doble débito en las cuentas, con el agravante de la lentitud para obtener la devolución de los fondos debitados erróneamente.
La tercera causa, también tiene relación con los bancos. No tenemos cifras, pero, pareciera que existe un importante sector de la población que no está "bancarizado", es decir, que no tienen cuentas bancarias de ningún tipo. Esto se observa sobre todo en el llamado sector informal y en los trabajadores del campo (por razones obvias). Entonces, la compra-venta de productos "bachaqueados" y algunos productos agrícolas, se hace, preferentemente, con dinero en efectivo.
La cuarta causa tiene que ver con los negocios "ilícitos". La mejor forma para comprar o vender este tipo de productos es con el efectivo, ya que, prácticamente, no deja huella o rastro. El bachaqueo, el contrabando (tanto de extracción como de introducción), el tráfico de estupefacientes, se realizan, entonces, de mejor manera con dinero en efectivo.
La quinta causa, la cual pudiera ser una derivación de la anterior, tiene que ver con la elusión del control de cambio en la compra-venta de divisas. A través de la negociación de divisas en efectivo, ésta se facilita por varias razones, entre las que destaca, no tener que poseer cuentas en el exterior y se hace más barata por no haber pago de comisiones o impuestos. Al momento de escribir esta nota, por ejemplo, el llamado dólar Cúcuta (efectivo) estaba en 33,18 BsS, cuando el llamado Dólar Today se cotizaba en 92,11 BsS (unas 3 veces más). Desde hace bastante tiempo, muchos comerciantes venezolanos que compran mercancías en dólares, viajan con maletas de efectivo hacia la frontera de los países vecinos para adquirir dólares para comprar su mercancía.
La sexta causa pudiera tener que ver con la escasez de papel moneda. Las reconversiones y nuevos conos monetarios realizados en esta época de hiperinflación, pareciera que no han estado acompañadas de la emisión de suficientes billetes de distintas denominaciones, convirtiendo a la posesión de éstos en, prácticamente, una labor de coleccionistas de monedas. Los cajeros automáticos no dispensan billetes y han sido bautizados como "médicos" (solo para realizar consultas).
De manera que, son innumerables las causas que han provocado que, a contrapelo con las tendencias mundiales hacia una economía sin efectivo (cashless) con el predominio de los medios de pago electrónicos o digitales, incluyendo las criptomonedas como el Bitcoin; en Venezuela, en estos momentos, el "rey" de los medios de pago sea el efectivo, sobre todo, del más reciente cono monetario. Incluso, también ha agarrado terreno, en muchas ocasiones, el trueque.
Revertir esta situación no va a ser fácil. En primer lugar, habría que reconstruir la infraestructura tecnológica de la banca y las personas para facilitar cualquier tipo de transacción digital: puntos de venta, tarjetas de débito y crédito, telefonía móvil o celular y otros dispositivos. En segundo lugar, habría que incorporar o facilitar el ingreso de las personas y/o empresas o emprendimientos al sistema bancario. En tercer lugar, y, tal vez lo más importante, es necesario superar la profunda crisis económica que existe en el país, depresiva (caída del Producto Interno Bruto) e hiperinflacionaria.
Lamentablemente, la crítica situación que vive el país, en todos los órdenes, se está desarrollando en un período de transición en la economía mundial hacia la llamada Tercera Revolución Industrial (automatización y robotización), a la par que se está imponiendo un modelo de economía circular donde el petróleo, una de nuestras principales fortalezas, es más un estorbo que una ayuda, debido al calentamiento global que causa su uso y al surgimiento de fuentes alternas de energía.
Es por todo ello que, parece estar remoto el día, cuando el efectivo ocupe el espacio que debe ocupar en esta época y que los medios de pago en nuestro país se coloquen en sintonía con las grandes tendencias económicas mundiales.

Maracaibo, 22 de septiembre de 2018
Econ. Efrén Gutiérrez - Twitter: @efrengut - email: efrenguti@gmail.com