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Efrén Gutierrez: Acerca del comportamiento cívico del venezolano


Diciembre 27, 2016

Quisiéramos dedicar nuestras reflexiones de fin de año, a tratar de analizar el comportamiento cívico de los venezolanos. Consideramos que, el avance o retroceso futuro de nuestro país, depende en mucho de la actitud de sus habitantes.
Uno de los campos en los que podemos observar cómo nos comportamos, es en el del tránsito vehicular, en la manera como conducimos por las calles, avenidas y carreteras venezolanas.
Al respecto, podríamos distinguir, mayoritariamente, entre dos grandes grupos: El de los ignorantes de las normas de tránsito y el de los abusadores con conocimiento de causa.
El primero, estaría compuesto por aquellos conductores con poca educación académica, tal vez analfabetos, quienes conducen sobre todo, vehículos de pasajeros y de carga. Por supuesto, que una de sus características es la violación de las más elementales normas de tránsito, a través de la conducción a exceso de velocidad, desconocimiento de pares o luces de semáforos, irrespeto a peatones, entre otras. Generalmente, los vehículos que conducen son bastante viejos y destartalados.
Partiendo del axioma jurídico de que "el desconocimiento de la norma, no excusa de su cumplimiento", no podemos, entonces, justificar su conducta transgresora.

El segundo grupo, el de los abusadores con conocimiento de causa, estaría compuesto por aquellos con formación académica o no, que si saben cuáles son las principales normas de tránsito, pero las violan a su antojo: también conducen a exceso de velocidad; aunque, tal vez usen cinturones de seguridad, se comen luces de semáforos o pares e irrespetan peatones. Se creen los dueños de las calles y avenidas.
Este comportamiento pareciera basado en creer que, andando en potentes vehículos último modelo (o más o menos nuevos) y de marca, son superiores al resto de los mortales y, eso, les da "patente de corso", para violar las más elementales normas de tránsito.

Pareciera cumplirse como una ley generalizada, la de que "la cantidad y calidad de las neuronas de una persona, es inversamente proporcional al tamaño y potencia de su vehículo".
Algunos consideran que, los gobiernos son el reflejo de los miembros de la sociedad o, dicho de otra manera que, tenemos los gobiernos que nos merecemos.
Tomemos el ejemplo de Hugo Chávez, ¿A quién representaba? Por lo que sabemos, nació en un pequeño poblado de los llanos venezolanos, Sabaneta de Barinas. Aunque de padres maestros, se crió y creció con los valores y creencias del habitante rural del llano, tal vez peón de hacienda. Esto, aparte de la ignorancia sobre los conocimientos científicos modernos, desarrolló un espíritu mesiánico y de resentimiento hacia los dueños de las tierras y el ganado en el llano, a quienes calificaba de terratenientes. Podríamos decir, sin reservas, que Chávez encarnó, lo peor del alma venezolana. Y, en ese sentido, logró la identificación de buena parte de la población, con sus ideas y liderazgo y las potenció: "Ser rico es malo". "Si hay salir a hacer algo en la noche para evitar que una hija muera de hambre…"
Las ideas de Chávez, se corresponden con el primer grupo de venezolanos, el de los ignorantes de las normas de tránsito. De la violación de esas normas, a la violación de normas superiores como la Constitución y las Leyes, solo hay un paso. Y, eso es lo que ha pasado en Venezuela, en los últimos años. Vivimos de violación en violación de la Constitución y las Leyes, aún por quienes se arrogan la defensa de ellas.
Sin embargo, no sabemos si son peores, estos o aquel segundo grupo de, abusadores con conocimiento de causa.
Este segundo grupo que, aún sintiéndose desplazado actualmente del poder, actúa con la misma saña e impunidad, tal vez serían peores gobernantes que los actuales, por lo que hay que rechazarlos con la misma contundencia.

Para lograr que Venezuela ingrese en el sendero del desarrollo económico y social genuino, necesitamos cambiar la mentalidad prevaleciente, por una que valore más el conocimiento, la solidaridad, el respeto a los demás y a la naturaleza, el cumplimiento de las normas y la honestidad.
No basta con cambiar de gobierno ni mucho menos de jefe de gobierno. Tenemos que cambiar nosotros mismos, primero. De lo contrario, podríamos volver a salir de una Guatemala para una "Guatepeor".
No sabemos cuando comenzó esta involución en el comportamiento generalizado del venezolano. Algunos estiman que nació desde la Conquista. Otros van más allá, hacia los habitantes originarios de esta tierra. Y, algunos consideran que es de data reciente.
Lo único cierto es que, en un mundo cuyas tendencias principales apuntan hacia una sociedad colaborativa, sustentable, de alta tecnología, resiliente, etc., el comportamiento actual mayoritario en el país, nos aleja de la posibilidad de insertarnos con éxito en él.
Cualquier movimiento político que quiera tener trascendencia histórica, debe incorporar en su labor del día a día, la educación cívica de la población a través de la prédica y el ejemplo. Necesitamos desterrar la "viveza" criolla, el afán de lucro (¿Cuánto hay pa' eso?), el facilismo, la corrupción (¡A mi que no me den, que me pongan donde 'haiga'!), entre otros antivalores venezolanos.

Maracaibo, 25 de diciembre de 2016
Econ. Efrén Gutiérrez – @efrengut – efrenguti@gmail.com