Síguenos en: Menu

Efrén Gutierrez: Acerca del cambio climático


Julio 09, 2017

Lamentablemente, la situación política y económica de Venezuela, nos mantiene alejados de la lucha por cuestiones mundiales, de mucha trascendencia para el futuro de la humanidad. Una de ellas, la constituye, sin duda, el cambio climático.
Hay investigadores que afirman que nuestro planeta ha experimentado numerosos ciclos de enfriamiento y calentamiento durante los últimos millones de años. Que ha habido una edad de hielo, en promedio, cada 100.000 años. La última ocurrió hace cerca de, entre 75.000 a 15.000 años atrás. Que no fue tan severa para una era de hielo, con un par de picos, el primero hace unos 70.000 años y el segundo hace aproximadamente unos 20.000 años.
Entonces, si bien es cierto que, en el planeta Tierra, a lo largo de su historia han existido períodos glaciales (los más fríos de las glaciaciones); e interglaciares (los periodos más cálidos); actualmente, nos encontraríamos, según los científicos en un período interglaciar, llamado Holoceno que comenzó hacia el año 10.000 antes de Cristo, después de que terminara la última glaciación y que debería ser sucedido por una nueva glaciación. Sin embargo, por el contrario, se está observando un mayor calentamiento global que hace temer que exista un peligroso cambio climático que cause estragos en el planeta.
Entre los efectos negativos de ese cambio climático, se mencionan: derretimiento de cascos polares, megasequías, incendios forestales espontáneos, desaparición de corales marinos, escasez y, por ende, subida de precios de alimentos agrícolas, incremento de polen alérgico, deforestación de bosques, desaparición de montañas nevadas, extinción de especies animales, migración de animales e incremento de tormentas y huracanes.
Para tratar de reducir o eliminar los efectos del cambio climático, en diciembre de 2015, en el marco de la llamada COP21 y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se firman los Acuerdos de París, los cuales en su Artículo 2, contemplan:
a) Mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático;
b) Aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, de un modo que no comprometa la producción de alimentos;
c) Elevar las corrientes financieras a un nivel compatible con una trayectoria que conduzca a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.
A partir de esos Acuerdos negociados por los 195 países miembros, en abril de 2016, los gobiernos de la gran mayoría de los países comenzaron a tomar medidas para cumplir con los objetivos del mismo. Para noviembre de 2016 había sido firmado por 97 partes (96 países y la Unión Europea). Lamentablemente, la nueva administración de Estados Unidos, decidió retirarse de esos Acuerdos.
Sin embargo, en una reciente reunión del G-20 (que agrupa a las principales economías del mundo, incluyendo a Estados Unidos) se acordó la rápida implementación de los Acuerdos por parte de sus miembros (menos los Estados Unidos), considerándolo innegociable y la realización de una nueva cumbre medioambiental para diciembre de 2017.
De acuerdo a la Comisión Europea, una de las organizaciones que le presta mayor importancia al problema del cambio climático, la actividad de los seres humanos tiene una influencia cada vez mayor en el clima y las temperaturas.
Las enormes cantidades de gases producidos se añaden a los que se liberan de forma natural en la atmósfera, aumentando el efecto invernadero y el calentamiento global. Algunos gases de la atmósfera actúan como el cristal de un invernadero: retienen el calor del sol e impiden que se escape fuera. Muchos de esos gases se producen de forma natural pero, debido a la actividad humana, las concentraciones de algunos de ellos están aumentando en la atmósfera, sobre todo las de: dióxido de carbono (CO2), metano, óxido nitroso y gases fluorados.
El CO2, por ejemplo, es un gas de efecto invernadero producido principalmente por la actividad humana y es responsable del 63% del calentamiento global causado por el hombre. Su concentración en la atmósfera supera actualmente en un 40% el nivel registrado al comienzo de la industrialización.  Los otros gases de efecto invernadero se emiten en menores cantidades pero son mucho más eficaces que el CO2 a la hora de retener el calor y en algunos casos mil veces más potentes. El metano es responsable del 19% del calentamiento global de origen humano y el óxido nitroso, del 6%.
Entre las causas del aumento de las emisiones , tenemos: La combustión de carbón, petróleo y gas produce dióxido de carbono y óxido nitroso. La tala de selvas tropicales (deforestación), la cual impide que los árboles absorban CO2 de la atmósfera y de ese modo ayuden a regular el clima. Si se cortan, ese efecto beneficioso se pierde y el carbono almacenado en los árboles se libera en la atmósfera y aumenta el efecto invernadero. Por otro lado, con el desarrollo de la ganadería, las vacas y las ovejas producen gran cantidad de metano durante la digestión que también va a la atmósfera. Los fertilizantes con nitrógeno producen emisiones de óxido nitroso. Y, los gases fluorados causan un potente efecto de calentamiento, hasta 23.000 veces superior al producido por el CO2. Afortunadamente, estos gases se emiten en cantidades más pequeñas y ciertas legislaciones prevén su eliminación progresiva.
Es necesario que, los venezolanos, tomemos seriamente en cuenta el tema del cambio climático y nos incorporemos a la Cruzada Mundial por su control.

Maracaibo, 09 de julio de 2017
Econ. Efrén Gutiérrez – @efrengut - efrenguti@gmail.com