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Economía política elemental


Febrero 24, 2015

La economía política como ciencia, se rige por una serie de leyes y principios científicos que han de ser aplicados a cabalidad, si se quiere ver resultados y progreso; en sentido opuesto, la sistemática violación de tales principios económicos, genera fracasos, quiebras, pobreza y desolación. Lo que ocurre hoy en día en Venezuela, se debe única y exclusivamente a la violación sistemática de las leyes de la economía, al implementarse un modelo socialista, vale decir, marxista-leninista radical izquierdista que persigue la destrucción de la iniciativa privada, la producción, el esfuerzo empresarial y la propiedad privada, mediante injustas confiscaciones y controles absolutos. Los resultados, luego de 15 años de despropósito, están a la vista: Venezuela se halla al borde de la quiebra económica, (default) sin comida, medicamentos, insumos, piezas para vehículos, pérdida de la capacidad adquisitiva de su moneda, del ahorro y las libertades individuales, y lo que es peor, desabastecida. ¿Cuáles fueron los principales principios económicos quebrantados por el régimen actual?

En primer término, como ya se señaló, la destrucción de los medios privados de producción. La función de un Estado no es producir, sino regular de manera justa y ecuánime al mercado y los precios. En Venezuela pusieron a los militares a vender verduras, transportar rubros, controlar precios y obligar a los comerciantes a vender por debajo del costo de producción. Al mermar la producción o desaparecer en muchos renglones, aumentó la demanda, estando la oferta por debajo de la línea de flotación. La oferta y la demanda son la clave esencial del mercado en materia de economía política, por lo que al no haber producción suficiente, aumenta la demanda y la escasez y eso produce el encarecimiento del producto. Segundo, debido a la ineptitud y la corruptela generalizada e incontrolable por parte del gobierno que ocupó las empresas y fincas confiscadas (central, azucarero, cementeras, empresas de aluminio y hierro, industria petroquímica y petrolera, fábrica de cabillas y cemento, además de las miles de fincas y haciendas productoras encautadas), esas empresas quedaron arruinadas o exageradamente mermadas en lo que a producción se refiere.

Ante tal calamidad, el gobierno decidió importar rubros alimenticios de toda índole, convirtiendo a Venezuela en un país importador. Para importar se necesitan dólares del Tesoro Nacional, los cuales para el colmo de la desgracia, fueron regalados a Cuba y demás simpatizantes del chavismo, dilapidados en viáticos, robo, viajes y peculado de uso.

Junto a tales desmanes, los precios del crudo comenzaron a bajar significativamente por un acuerdo del mundo desarrollado y los más importantes productores del oro negro, a la cabeza de ellos Arabia Saudita, Kuwait, Omán, Catar y Bahrein. Tercero: Se sigue manteniendo un control de cambio desde hace más de una década, con un dólar preferencial a 6,30 que reciben algunas empresas de maletín y ciertos grupos civiles y militares afines al gobierno, para más luego revenderlos en el mercado negro, constituyéndose junto al contrabando de gasolina y sus derivados, en la fuente de corrupción más grande, superior incluso al negocio de la droga.

La violación de tan elementales reglas de la economía, terminaron por sepultar a Venezuela en el foso del fracaso como país a nivel mundial, embadurnada de descrédito y burla. De hecho, somos ¡el hazmerreír del mundo!

Kaled Yorde