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Dos mensajes contrapuestos


Mayo 21, 2015

El 1 de mayo de 2015, el país pudo contrastar dos mensajes diferentes: uno lleno de expectativas infundadas del líder del sector público y el otro imprevisto, del verdadero líder del sector privado venezolano. El primero fue mediocre, sectario, excluyente, cargado de ideología barata y obsoleta, totalmente divorciado de la situación económica del país. El segundo fue de altura, preciso, convincente, abierto al dialogo y al entendimiento, con los pies bien puestos sobre la situación estructural de la economía. El mensaje del sector público fue una nueva dosis de demagogia, para ofrecer más de lo mismo: un aumento inconsulto del 30 por ciento del salario mínimo, cuando recientes cálculos están estimando ya una inflación del 150 por ciento, con una caída del PIB de 9,5 por ciento para el 2015. Es decir sal y agua. Solo otro anuncio sin sentido alguno asombró al país: la instalación de "consejos populares de abastecimiento y producción" en las fábricas y demás establecimientos. El resto la vieja utopía de que la clase obrera debe asumir con exclusividad "la conducción económica de la patria, para construir el socialismo", sobre los escombros de un neorentismo socialista cargado de dogmas, mitos y tabúes.

El mensaje del sector privado, en cambio, lejos de cualquier trillada utopía, le recordó al sector público que todos somos "parte de la solución" y que la razón de ser de los empresarios es: invertir, generar empleo, producir, distribuir, establecer relaciones ganar-ganar y generar bienestar para todos los involucrados en la cadena de valor", sin que el estado tenga ningún derecho a impedirlo. Aunque parezca increíble, es el mensaje del sector privado el que reafirma "la importancia de estimular la producción nacional" y "darle valor a lo Hecho en Venezuela". Y en contraste con la superficialidad del mensaje público, Lorenzo Mendoza le recordó a Maduro sus propuestas del 2014: incentivar la producción nacional; sustituir importaciones públicas y privadas; revisar la situación real de las empresas estatales; asegurar un sistema de acceso dinámico a las divisas; combatir la inflación y la escasez ocasionada por la intervención del Estado en la formación de los precios; analizar las causas macroeconómicas y microeconómicas de la inflación; revisión de la situación laboral; y crear las condiciones para que los productos venezolanos sean competitivos en el exterior. Y por si esto fuera poco, el Presidente de la empresa privada más importante del país recordó al Jefe del estado que "Todos somos venezolanos y a todos nos interesa lo mismo: que el país salga adelante y que su gente prospere. Lo mejor que nos puede suceder a los venezolanos es que nos vaya bien a todos y la única forma de lograrlo es trabajando todos por nuestro país". Ojalá Maduro pueda entender estas cosas y no solo las que le imponen en Cuba Fidel y Raúl Castro, que han destrozado a la economía venezolana.

Jorge Sánchez Meleán