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Diálogo Social


Abril 21, 2014

Para poder avanzar en materia económica es fundamental desmontar la política de controles, tal como se hizo en 1996 durante el segundo gobierno del doctor Rafael Caldera. Sería pertinente repetir esa experiencia que requiere una concertación nacional para ir logrando la liberalización de la economía. El gobierno tiene que conversar con el sector empresarial y con los trabajadores sin colocar un cuchillo en el cuello a nadie, por otra parte, los empresarios deben moderar sus expectativas de ganancias, porque al pasar de una economía controlada a una libre, debe actuarse con cautela para no disparar la inflación.

La política de controles instalada desde 2003 impide el desarrollo del aparato productivo y fomenta las importaciones. Debemos impulsar la producción nacional, activar el mermado aparato productivo, generar empleos de calidad, lo cual redundará en bienestar y seguridad a los venezolanos. Mientras esta política de controles continúe, no podremos avanzar, el 80% de lo que consumimos es importado, porque cada día hay menos producción nacional. Es imperativo lograr el entendimiento entre todos los factores involucrados en la dinámica política y económica, por lo que el diálogo social es clave para generar confianza y seguridad jurídica. El pragmatismo político debe imponerse sobre la ideología, solo así podremos avanzar.

Trabajadores, los empresarios y el gobierno tienen ante sí este gran reto, aunque sabemos que llegar al consenso no es fácil debido a que es normal que cada actor defienda sus intereses, hay que equilibrar todas esas tendencias, derechos y aspiraciones para tratar de beneficiar al eslabón final de la cadena que es el consumidor. Y es justamente éste último el que lleva las de perder, cada día hay menos dinero para poder adquirir los productos de la cesta básica, conseguirlos requiere paciencia, largas colas y un peregrinaje por abastos, supermercados y hasta por la economía informal. Sin duda, esta situación es altamente explosiva, ya hemos visto con preocupación cómo los golpes y empujones forman parte de la titánica tarea de hacer las compras, lo cual es absolutamente lamentable.

El diálogo social es el camino para lograr sanear nuestra economía, la experiencia de entendimiento de otros países debe servir de ejemplo para llevar adelante esta iniciativa. Aunque apenas se está comenzando, nadie ha dicho que es fácil llegar al entendimiento de las partes involucradas, sin embargo, la peor diligencia es la que no se hace. Mientras exista voluntad para conseguir las salidas siempre habrá la posibilidad de superar los escollos.

Noel Álvarez
Coordinador Nacional de "Gente" Generación Independiente

@alvareznv