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DEDO EN LA LLAGA: POLITICA DE… ENSAYO Y ERROR


Abril 30, 2016

La crisis se acentúa rápidamente en un esquema de conflicto elaborado por el propio régimen y da visos de una programación sistemática de política de ensayos, para conocer el alcance de aguante de la población. Resulta capcioso que en el mes más caliente del año, la electricidad sea negada al mismo tiempo que escasean alimentos y medicinas ante la provocación de los líderes del PSUV burlándose y negando la real crisis. La parálisis de la administración pública de solo dos días a la semana, demuestra lo planeado, ya que el estado se detiene en toda su estructura, mientras el sector privado apenas puede enfrentar la situación, creando una paranoia colectiva de anarquía y caos destinado a la quiebra de sectores productivos.

La suma de todos los errores solo llevan a pensar que son programados para mantener el poder, mediante ardides y convicción que solo ellos pueden ordenar lo destruido. Sin embargo, los costos son riesgosos, porque esos mismos analistas parecen desconocer la idiosincrasia de un pueblo, que se dejo atrapar por un discurso de esperanza que hoy rechazan, de paso se abre la posibilidad de crear Estado de Conmoción que serviría de excusa para detener a líderes opositores. Los sucesos del 27 F fueron en condiciones mayores y cobra vida la hipótesis que aquello fue programado por sectores de izquierdas en la traición de Castro a CAP quien facilito de armas y expertos para crear caos, pero que en esta ocasión pareciesen ser saqueos controlados para que un sector de oposición persista en creer en la bondad de la democracia y condenar la acción y juzgar como delincuentes a un pueblo que tiene hambre. Nadie se explica cómo en horas de madrugada se saquean comercios, sin la complicidad de los cuerpos policiales algo huele mal ¿lo dudas?

Para no divagar e ir directamente al punto presento este trabajo de Ramón Guerra Díaz Profesor e investigador de historia, trabajo la figura de José Martí y la Cultura Cubana. Para la Revolución Cubana el Período Especial de la década de los 90 fue la prueba mayor de supervivencia que permitió enfrentar a todos los factores adversos que podía afrontar la sociedad cubana en tiempo de paz pero con una amenaza constante de desestabilización y posible guerra al que estábamos abocado gracias al secular enemigo de hace doscientos años, el Imperialismo Norteamericano y sus serviles aliados capitalistas que hicieron todo lo posible para que todas esas condiciones de "caos social" pudieran traer por consecuencia la desaparición de la Revolución Cubana.

Era la clásica teoría del dominó, con una ficha cayendo una tras otra, con la reacción derechista del exilio cubana haciendo las maletas para "volver a Cuba a reclamar sus propiedades"; al gobierno de los Estados Unidos y su Congreso institucionalizando el Bloqueo Económico, con la miles de horas de trasmisión de radio y televisión contrarrevolucionaria, el financiamiento de la contrarrevolución interna (disidencia) y haciendo todo lo posible por satanizar más al país más calumniado de la tierra.

Ante este caos, para el que la dirigencia revolucionaria tuvo que prepararse con urgencia a lo largo de la década de los 80, visto los sucesos internos ocurridos en los países del campo socialista europeo y la Unión Soviética, quedó solo una realidad, estábamos solo en el complicado panorama del fin de la Guerra Fría, para los cubanos no habría mejoría viniendo desde afuera, había que acudir a los mecanismos internos creados por décadas de Revolución, aprovechar el caudal ideológico, intelectual, la infraestructura creada en estos años, fortalecer los mecanismos de defensas internas y sobre todo la existencia de un "NUCLEO DURO" ideológicamente hablando encabezado por Fidel y la dirección Histórica de la Revolución que nos llamó a "Conservar las conquistas de la Revolución", con eso ya podríamos sortear el caos social, el fin de la historia, el desencanto de los acomodados, la dureza de las agresiones políticas, económicas, ideológicas y de todo tipo.

Pero lo más importante fue rectificar en medio del caos: Desatar las amarras a las fuerzas productivas, reconocer y rectificar sobre la marcha los errores de dogmatismo y rigidez que lastraban a la Revolución, reconocer la diversidad de actores dentro de la sociedad cubana, su protagonismo y capacidad para resistir en medio de las enormes dificultades que afrontamos en esa época.

Grandes apagones, cierre de industrias, falta de abastecimientos, afloramiento de una marginalidad social ya existente y que fue, en buena medida, el peligro mayor que afectó a la Revolución. Un pueblo que se adaptó a que todo venía del estado, poco o mucho, pero estaba ahí y que ahora tenía que reencontrarse con su iniciativa personal para sobrevivir en medio de la precariedad mientras el Estado mantenía los servicios básicos como pudo y a base de grandes sacrificios.

El Período Especial fue un gran taller para los cubanos, falta estudiarlo, más allá del folklorismo chancletero, del choteo cubano y de los resentimientos. Si algo grande pudimos sacar de él fue nuestra capacidad de sobrevivencia, sin dividirnos, afrontando nuestros problemas internos, sin claudicar principios que son inviolable porque nos va la existencia y la identidad en ellos.

La lección es clara, una muestra de lo que se está aplicando en nuestras tierras, sobre todo con la detracción del estado productivo al mismo tiempo que el propio estado sacrifica su capacidad. La última medida "Se ha tomado la decisión, por ahorro energético, de declarar al sector público no laborable los días miércoles, jueves y viernes" anuncio Maduro. Además, suspensión de clases todos los viernes para la educación básica del país. Por eso a partir de este 27 de abril solo se trabajará lunes y martes entre las 7 y las 13.

Todas las miradas de la oposición están centradas sobre cómo laborara el Consejo Nacional Electoral para procesar las firmas que activen el plebiscito que decidiría si el gobernante venezolano prosigue o no en su cargo ya que se agotan los lapsos de días laborales que inciden en otros sectores de la vida nacional, como hasta juicios.

La esperanza se centra ahora sobre el revocatorio, como una medida de consolación, en donde los compatriotas estampan su rúbrica, pero queda una pregunta ¿y si no se da? que haremos…

ARISTÓTELES SOTO