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De una a otra Venezuela


Agosto 04, 2014

La cosecha petrolera de un siglo (1914-2014) que asciende a la astronómica cifra de ingresos por exportación de 1.170,4 millardos de dólares, es evidente que no ha sido utilizada de la manera más racional. En los primeros setenta años el país avanzó en todos los órdenes. Para fines de los años setenta del siglo pasado teníamos un producto per cápita mayor que el de Corea del Sur y Singapur y similar al de España. Muchos creyeron que habíamos encontrado la senda del desarrollo. Pero en los últimos treinta años nos hemos quedado atrás de América Latina y del mundo en general. Hemos experimentado una crisis recurrente que nos ha empobrecido paulatinamente .Se ha puesto de manifiesto el denominado "efecto Venezuela". Nos hemos convertido en una economía de puerto, en medio de una sociedad consumista. Hoy, cien años después del inicio de la actividad comercial del Petróleo en el país, el modelo Minero- Exportador de crecimiento hacia afuera ya no da para más. Está concluyendo entonces el siglo del rentismo petrolero, cuando comienza uno nuevo en el mundo, que cada día dependerá menos del Petróleo.

Para especialistas en esta materia, solo veinticinco años quedarían al Petróleo como fuente energética principal en el universo. Es ese entonces el tiempo que tendríamos, para sembrar lo que aun nos queda de él, en busca de la diversificación de la economía, mediante un cambio radical en la estructura productiva. Ha llegado la hora de cambiar las creencias que nos han impedido progresar. Llegó la hora de instaurar la ética de la responsabilidad individual. Esa que plantea que la gente que se esfuerce y trabaje más, llegaráa más lejos. Que la gente y las instituciones son críticas para el desarrollo integral. Que la cooperación entre unos y otros es la base para progresar y no su enfrentamiento.

En el nuevo siglo entonces, el siglo XXI, el gran reto es encontrar el camino que nos permita construir una economía no rentista, en condiciones en las cuales va a estar aun presente un importante ingreso petrolero. Es necesario dar a esos ingresos un uso congruente con el desarrollo no rentístico, diferente al dado hasta ahora. El componente rentístico debe ser de alcance limitado. Su función debe ser selectiva, temporal y decreciente.

Cinco retos debemos afrontar en el nuevo siglo: reducir sustancialmente la pobreza; diversificar la economía; reorientar el papel del Estado; profundizar la democracia y afianzar las instituciones ; y desarrollar una solida ética basada en la libertad y la responsabilidad de la persona humana. En consecuencia, en el nuevo siglo, solo cuando el Petróleo no sea el símbolo de una renta, sino la oportunidad de un empleo productivo y de crecimiento económico sostenido, lo habremos sembrado, como lo sugiriera A. Uslar Pietri hace setenta y ocho años. Solo cuando incorporemos al Petróleo a nuestra vida y no nuestra vida al Petróleo, como lo planteara el mismo pensador venezolano, nos habremos liberado de su dependencia. Solo cuando convirtamos la riqueza petrolera transitoria del Estado, en riqueza permanente de la Nación, habremos transitado con éxito "De una a otra Venezuela": de la del pasado a la del futuro.

Jorge Sánchez Melean