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Crisis e inflación


Julio 30, 2014

Cuando se habla de inflación en Venezuela, es obvio que una de sus causas es la devaluación de la moneda nacional. En diciembre de 1998 podíamos ir al Banco y adquirir libremente 1 U.S. dólar pagando 574 Bs. Como estos eran de los bolívares viejos, serían Bs 0,57 de los nuevos o "fuertes". Hoy vía SICAD II nos costaría cerca de Bs. 50.

Hay otros factores inflacionarios como el no crecimiento de la producción interna, la expansión del gasto público y de la liquidez o M2. Ésta es el total de billetes y monedas en circulación más los depósitos a la vista, ahorros y de otros de corto plazo en la Banca. Esta liquidez alcanzaba a 10,5 billones (europeos) de Bs que al convertirlos a BsF alcanzan a 10,5 millardos o miles de millones. Al 30 de junio 2014 alcanza a 1.420 millardos. O sea, 135 veces superior a la de 1998. Por cada bolívar en circulación de hace 15 años, hoy circulan 135. Con un PIB que a valor constante, podía estimarse un incremento real de un 40% o poco más (0,4) ¿Cómo sorprende la enorme inflación? Sin ser fanáticos de Milton Friedman, ciertamente que la expansión monetaria ha sido desproporcionada, sin ninguna relación con las necesidades de nuestra economía.

Aunque no es sólo la expansión monetaria el origen de nuestra inflación, llama la atención que si extrapolamos ese 135 al tipo de cambio (0,574x135), éste sería hoy de Bs 77,49 por dólar. Se parece mucho al "libre". Claro que sí el PIB hoy fuera el doble o triple del de 1998, el tipo sería mucho menor. También cotejar las tasas de inflación nuestras con las de nuestros principales socios comerciales.

El financiamiento del Banco Central a PDVSA ha aumentado de 96.263 millones al cierre de 2011 a más de 480 mil millones a abril de 2014. También las empresas de Guayana tienen lo suyo. Billetes emitidos por el BCV sin respaldo de nuestra producción, oro ni reserva internacional. Si dividimos el valor de la liquidez entre las reservas liquidas y de oro, obtenemos Bs 65,68 por cada dólar de reserva, cerca del valor del paralelo.

La expansión del gasto público también se explica porque a diciembre de 1998 había 1,2 millones de empleados y obreros en la administración pública y 370 mil pensionados del Seguro Social, totalizando 1,57 millones. Hoy, 2,2 millones de trabajadores públicos y 2,6 millones de asegurados. Con razón, de acuerdo a estadísticas oficiales, nuestra tasa de desempleo es de 7% sólo un poco mayor que la de Estados Unidos.

¿Qué hacemos? Lo mejor para el País seria estimular el trabajo, el ahorro y la educación, cosa que algunos decimos hace muchos años. Pero permitiéndome los científicos de la economía y los empresarios recordar que el déficit fiscal (un 15% del PIB) y la enorme escasez de divisas no se solucionan sólo con restringir el gasto público, aumentar el precio de la gasolina y un solo tipo o valor del dólar. Creemos inconveniente situarnos de inmediato en un mercado totalmente libre de divisas, pues al menos en los primeros meses se acercaría mas al paralelo y, de no ser así, la demanda de dólares seria insatisfecha. En cuanto al incremento del precio de la gasolina, creemos que debe ser sustancial, aunque sin acercarse al precio internacional. Seguiría siendo atractivo, aunque menos, el contrabando, debiendo el Estado y las Fuerzas Armadas enfrentarlo de verdad. Es oportuno recordar que Irán, elevó considerablemente el precio interno de la gasolina compensando a su población con un subsidio directo que se le deposita en cuentas bancarias.

Nos queda un elemento importante que con frecuencia no se nombra. Es la brutal caída en el poder adquisitivo de las clases medias. Éste es a fines de julio de 2014, entre un 30 y un 40% del que tenían en el año 2000. Si el Gobierno unifica el dólar controlado a unos 30 bs, el precio de alimentos y medicinas, hoy a 6,30 se multiplicaría por cuatro o cinco. Es necesario que con los ajustes que el Gobierno piensa hacer, además de eliminar las ventas a un crédito de 200 mil barriles diarios, se apruebe luego de consultas con organizaciones sindicales, gremiales y empresariales, un importante aumento en la remuneración de sus trabajadores, de todos, no sólo de los salarios mínimos. En el caso de los trabajadores de mayores recursos, para evitar presiones inflacionarias, parte de ese aumento podría derivarse a un ahorro con tasa de interés real positiva. Estas tasas se pagan en Colombia y Chile desde los años 70. El trabajo y el ahorro no pueden ser un castigo, sino un esfuerzo premiado por la sociedad. Todo acompañado por el respeto a la propiedad privada y a los sectores empresariales y de trabajadores.

Alfredo Rincón

alfredorin@hotmail.com