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¿Crisis de gobernabilidad?


Abril 11, 2014

Sí, como lo indican los resultados electorales más recientes, el país está dividido en dos claras porciones, que además lo validan las opiniones registradas en las últimas encuestas, deberíamos reconocer que estamos frente a una crisis de gobernabilidad, sobre todo si, por un lado, el gobierno y la revolución apelan al diálogo y a un facilitador o mediador internacional para llegar a acuerdos que permitan enderezar el entuerto en el que han colocado a Venezuela.

Es de suponer que, de acuerdo a la definición de lo que significa la gobernabilidad, nada de eso debía haber ocurrido si el gobierno tuviese el control de todas sus acciones y hubiera evitado una crisis de tal magnitud. Si, por una parte cede en varias concesiones al sector privado pero, de otra parte, mantiene que su modelo es el Socialismo del Siglo XXI y su guía es el "Plan de la patria", entonces cabe la razonable duda de que no trata de resolver una crisis de gobernabilidad, sino de ganar tiempo y conseguir una tregua por los malos momentos que atraviesa durante el 2014.

En lo económico

Quizás resulte redundante que apele a los conocidos resultados inflacionarios, de creciente escasez de bienes, básicos y no básicos, de bajo crecimiento y empleo, de una severa crisis cambiaria que mantiene "ahorcados" a los sectores económicos, de una pérdida de la brújula petrolera con caídas en la producción y las exportaciones y una Pdvsa seriamente comprometida en lo financiero, al punto que no puede aumentar su capacidad productiva si no apela al financiamiento de socios internacionales, con una nómina gubernamental de casi 2,7 millones de personas y un estancamiento de los índices sociales que marcaron el éxito de los años medios de la revolución bolivariana y sin entrar en el detalle de las verdaderas causas de los apagones eléctricos, de la insuficiencia acelerada de los servicios públicos y la grave situación de la infraestructura física, desde luego todo ese cuadro revela una crisis de gobernabilidad de pronóstico reservado.

En lo político

Una crisis de gobernabilidad se manifiesta porque la única manera de resolver la acumulación de cientos o miles de problemas políticos, económicos o institucionales es con elecciones y, solo en ese momento se emite un veredicto de apoyo popular a quien, supuestamente, tiene la razón o cree tenerla, pero cuando todos los poderes públicos favorecen un solo lado o, inclusive, como es el caso de la Asamblea Nacional, solo existe una voz y un voto del lado del gobierno, entonces, se agotan todos los mecanismos institucionales para solucionar la crisis, aparece con todo su peso y estridencia una crisis de gobernabilidad en el campo de la política.

El gobierno, con sus intenciones y conductas revolucionarias, en las que el poder se ejerce de manera absoluta creó las condiciones para que le estallara esta crisis que, ahora, logra una expresión reveladora con las manifestaciones, la calle, la "guarimba" o las barricadas como una comprobación de que no existen canales institucionales por medio de los cuales se exprese la opinión pública y la sociedad civil. Se puede decir que el gobierno logró crearlas en la medida que su método para imponer la revolución impide el desarrollo de conductas verdaderamente democráticas y constitucionales, al punto que las elecciones, con todo y su poder de convencimiento, no se realizan en condiciones de plena igualdad política.

Corolario

De todo lo dicho se deduce que, en verdad, una crisis de esa profundidad solo se puede solucionar consistente y sostenidamente con un acuerdo nacional de gran envergadura, que involucre a los actores que han sido declarados enemigos de la revolución, pero el hecho que deseo destacar es que, precisamente, la "muerte" de las instituciones nos lleva a un recurso de última instancia como este de tener que recurrir a instancias internacionales para intentar esos acuerdos. Un recurso al que solo se apela en una situación límite que debería dar luces sobre su precariedad.

Podría ser que el diálogo prospere e inclusive que veamos en la prensa nacional sendos anuncios de logros y resultados, pero la pregunta que queda pendiente, a manera de corolario, es si el método escogido va a resolver realmente los graves problemas que tiene Venezuela. La experiencia dice que no basta con un "diálogo" cada 5 o 10 años, por más buenas intenciones que tengan los involucrados. Pareciera que el asunto va mucho más allá.

Maxim Ross