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Correr, llorar y gritar, o actuar


Mayo 21, 2014

Pese a la crisis, es un buen momento para buscar áreas de mejora, capacitar y motivar a los empleados y redefinir procesos.

Vivir en Venezuela en estos días es tan difícil que no tengo palabras para definirlo. Esto no lo he visto en ningún país del mundo que haya visitado o en el que haya vivido o trabajado. Voy a ser muy objetivo, manteniendo el tinte apolítico y crítico de mis artículos para finalizar con algo casi imposible, que es transmitir una milésima de esperanza y consejos.

En su momento, alabé al presidente Nicolás Maduro cuando fue a visitar al exmandatario Lula da Silva o se sentó a hablar la primera vez con Lorenzo Mendoza. Ahora, le pido que solucione los problemas del país.

Una de mis teorías, que repito continuamente a mis clientes, estudiantes y personas que asisten a mis conferencias, es que las malas decisiones son directamente proporcionales a la desesperación con que se toman, y quien está tomando las decisiones está tan desesperado que creo que perdió el piso y el sentido de realidad.

No sé por dónde empezar a nombrar los problemas que vivimos cada uno de los venezolanos en este momento, porque las líneas de este artículo no serían suficientes para solo nombrarlos.

Voy a citar los que desde mi punto de vista son algunos de los más relevantes:

  • Una devaluación del Sicad II contra el extinto Sitme de más de 900% de Bs. 5,6/$ a aproximadamente Bs. 50/$. Esto va a desencadenar en una macroinflación cuando este efecto se vea reflejado en los productos.

  • La inflación no tiene nombre, cada día uno va al mercado y consigue los productos un poco más caros. Lo más triste es que llegamos al extremo de que las personas se están cayendo a golpes en las colas para comprar comida. Cito un artículo publicado en Lapatilla.com el 7 de mayo de 2014: "Un conato de trifulca tuvo lugar en las afueras de un local ubicado en la avenida Bermúdez de Los Teques en el cual se estaba expendiendo leche en polvo completa, publica La Región". Este es solo uno de muchos ejemplos de lo que está pasando.

  • La escasez de medicamentos rondó 50% en marzo, según los datos del Banco Central.

  • Hay escasez de materia prima y producto terminado por retrasos en la aprobación, liquidación y pago de deudas de Cadivi/Cencoex a los empresarios. Los dólares los hay porque producimos alrededor de 2,8 millones de barriles de petróleo diarios. El problema está en la distribución de destinos de la venta de esos barriles de petróleo.

  • Las empresas tienen que hacer magia para cumplir con la Ley de Precios Justos por varias razones. ¿A cuál de los tres dólares calculan los costos: Bs. 6,3/$, Sicad I o Sicad II? ¿Cómo vendo un producto a Bs. 10, por ejemplo, si cuando vaya a comprar la materia prima y fabricarlo otra vez el costo es Bs. 12?

Pero el problema es qué hacemos. Estos factores están fuera del círculo de influencia del venezolano, emprendedor y empresario común. Ciertamente, son desesperantes, pero no los podemos cambiar.

La vida continúa, hay que comer, ir al trabajo y vivir todos los días. Esto tiene que cambiar, mientras eso pasa hay tres opciones correr, llorar y gritar, o actuar.

  • Correr hacia otro país: nada fácil, pues las reglas de juego, la cultura, la forma de actuar y de trabajar son diferentes. No es fácil emigrar, lo digo con conocimiento de causa: yo fui inmigrante por 17 años con postgrados dominando el idioma y en buenas posiciones profesionales y no es fácil. Aventurarse, así sea con dinero, es casi que una locura que viene de una decisión desesperada. Irse a otro país tiene que ser una decisión planeada con tiempo y acciones definidas y concretas.

  • ¿Llorar o gritar de la desesperación?, eso no cambia para nada la realidad, solo afecta la salud.

Pero sí podemos actuar, voy a citar ejemplos que he estado trabajando con algunos de mis clientes que están actuando mientras pasa el aguacero, porque no estamos en el arca de Noé, este aguacero va a pasar.

  • Hemos diseñado sistemas en varias áreas -compra, paretos, suplidores y trabajo en equipo- que han logrado mitigar el costo de reposición contra la Ley de Precios Justos. Este modelo no aplica a todas las empresas, pero sí a algunas en las que lo estamos implementando.

  • Utilizar este tiempo para buscar áreas de mejora, capacitar y motivar a los empleados, redefinir los procesos, mejorar el trabajo en equipo y diseñar organizaciones más eficientes en función de sobresalir con respecto a las que no actuaron a tiempo. Total, hay que seguir pagando nómina, alquiler y otros gastos fijos. Vamos a hacer lo mejor que podamos con lo que tenemos. Es nuestro consejo como consultores.

  • Los emprendedores trabajan en el micro y sus negocios, muchas veces, no están definidos por variables macroeconómicas. Tengo varios ejemplos de clientes que no puedo nombrar por razones de confidencialidad de sus proyectos, pero que han actuado de forma proactiva con los ojos abiertos buscando y encontrando las oportunidades en esta profunda crisis.

Tú decides que opción tomas y qué futuro quieres forjar, nadie lo puede hacer por ti.

Daniel Velásquez
Conferencista, Consultor gerencial, mentor de emprendimiento, MBA (Universidad de Emory), Profesor de Postgrado (UCAB), Profesor del CIAP de la UCAB.

dvelasquez@piconsultoresg.com
@piconsultoresg
www.danielvelasquez.net