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Controles de cambio pulverizaron el bolívar


Abril 30, 2015

Hasta el 18 de febrero de 1983, día que se conoce como Viernes Negro, se había mantenido oficialmente la estabilidad cambiaria y confianza que había caracterizado al bolívar desde la segunda década del siglo XX, la última cotización de libre convertibilidad con respecto al dólar con valor fijo de cambio de Bs. 4,30. El gobierno de Luis Herrera Campins adoptó entonces un control de cambio administrado por la Oficina del Régimen de Cambios Diferenciales (Recadi). En ese período se establecieron dos tipos de cambios preferenciales, VEB 4,3/US$ y VEB 6,0/US$ y una tasa de cambio libre. Las tasas preferenciales estaban destinadas a las importaciones calificadas como esenciales y al servicio de deuda externa, mientras que la tasa libre se estableció para el resto de las transacciones de la economía. Desde 1983 los gobiernos en Venezuela han utilizado esquemas de control y devaluaciones del bolívar como el camino fácil para la generación de mayores ingresos fiscales, para tratar de resolver desequilibrios de las variables macroeconómicas generadas por los propios gobiernos con políticas públicas erradas e irresponsables desde el punto de vista fiscal y monetario.

Durante el segundo gobierno de Rafael Caldera se establece el control de cambio, administrado por la Oficina Técnica de Administración Cambiaria (OTAC 1994-1996), donde la tasa de cambio oficial se estableció en VEB 170/US$. Luego, en 1995 las autoridades aplican otra devaluación de un 41,3% ubicando el nuevo tipo de cambio en VEB 290/US$. Durante todos los períodos presidenciales siguientes se implementaron diversos tipos de sistemas Cambiarios: minidevaluaciones (Crawling peg), maxidevaluaciones, sistemas de bandas; controles cambiarios ortodoxos y heterodoxos con cambios diferenciales, duales y triples.

En el año 1999, el gobierno del presidente Chávez inicia su gobierno con un precio del dólar de Bs. 573,86, cerrando ese año en Bs. 627,75 por dólar. El 5 de febrero de 2003, se establece nuevamente el control de cambio en Venezuela, a una tasa de 1.600 bolívares por dólar. La medida es tomada según el Gobierno para evitar la "fuga de capitales". Se crea la Comisión de Administración de Divisas Cadivi. Si algo ha estado presente en los años del control cambiario vigente ha sido la devaluación del tipo de cambio. La primera devaluación de la era Cadivi se llevó a cabo en 2004, cuando el tipo de cambio pasó de VEB 1.600/US$ a VEB 1.920/US$, y la segunda en 2005 cuando este pasó a VEB 2.150/US$. En enero de 2008, el BCV decide eliminarle tres ceros al bolívar y crea la nueva Unidad Monetaria "Bolívar Fuerte" y el cambio pasa a ser de 2.15 Bolívares Fuertes por dólar. En 2010, tras mantener durante cinco años el mismo tipo de cambio, las autoridades cambiarias devaluaron la moneda a VEB 2,6/US$ para las importaciones consideradas como prioritarias y a VEB 4,3/US$ para las no prioritarias, lo que marcó el regreso de un sistema dual, algo no visto desde 1983. Para oxigenar el mercado en un año de restricción del flujo de divisas (caída de los precios del petróleo), se creó el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera, mejor conocido como (Sitme), el cual funcionaba en base a la negociación con bonos venezolanos en dólares y que operó hasta 2013. A partir de 2013 comienza una etapa de mayor incertidumbre en el futuro del control cambiario y la implementación de mecanismos cambiarios (Sicad I, Sicad II, Simadi) que han servido para restarle peso y liquidaciones al tipo de cambio oficial de VEB 6,3/US$ y producir devaluaciones implícitas sin tener que modificar o devaluar la tasa oficial preferencial de Bs. 6,30. Posteriormente, se crea el Cencoex que absorbe a Cadivi y finalmente en el 2015 se crea el Sistema Marginal de Divisas, Simadi, donde el precio del dólar fluctúa en una supuesta función de oferta y demanda. El tipo de cambio inicial del sistema fue de 170.000 bolívares por dólar y cierra al día jueves en Bs.196.95/$.

DETERIORO DEL BOLÍVAR
Como vemos los controles de cambio han llevado que el valor intrínseco del bolívar se haya pulverizado, generando cada día mayor presión sobre la tasa de tipo de cambio y en la desconfianza del bolívar como moneda de reserva, ahorro y patrimonio, lo que genera a su vez mayor presión sobre la moneda, creando un círculo vicioso de mayor devaluación y mayor inflación y perdida de la confianza. Resultado: empobrecimiento brutal de la población más vulnerable, reducción del poder de compra del salario, inflación galopante y desmejora de la calidad de vida de las mayorías.

He venido planteando la dolarización plena en Venezuela como una alternativa de solución a las continuas devaluaciones y elevadísima inflación en Venezuela. La dolarización, no es la fórmula mágica para resolver los problemas económicos del país, pero logrará, a corto plazo, una estabilidad monetaria que incluye una reducción drástica de la inflación a nivel de un dígito, tasas de interés bajas, y de la incertidumbre para invertir. Se recuperará el salario y su capacidad de compra, el ahorro y el patrimonio de los venezolanos.

Guillermo García N.
finanzasaldia@gmail.com
@asesorfinaciero