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Consecuencias del conflicto fronterizo


Septiembre 17, 2015

Los controles y la fuerte devaluación del bolívar, han generado serias distorsiones en los precios y ha hecho que el contrabando siga siendo un negocio altamente rentable. Incrementar los controles en la frontera agrega mayor riesgo al contrabando, lo que seguramente provocara un aumento en los precios de bienes esenciales, incluso puede tener efectos sobre el dólar paralelo. Los controles de precios que se mantienen en Venezuela y la fuerte devaluación del bolívar frente al peso colombiano, generan serias distorsiones de precios en la frontera, y hacen que el contrabando siga siendo un negocio altamente rentable. Por ejemplo, se consigue un litro de leche, que en Venezuela cuesta Bs. 200, y en Colombia se vende en 14.000 bolívares.

El Banco de la Republica de Colombia, reporta que al 1° de septiembre de este año, un peso colombiano equivale a 240,60 bolívares, pero en la frontera con Cúcuta, un peso colombiano equivalía apenas a 4,85 bolívares.

El contrabando de combustible ha sido un negocio rentable en la frontera desde la década de los ochenta, debido al gran subsidio de la gasolina en Venezuela. "Con el boom petrolero del periodo 2002-2014 aumentaron aún más los márgenes de ganancias, lo que convierte al contrabando de gasolina en un negocio todavía más atractivo". El contrabando sigue siendo una distorsión en muchos productos, pero se estima que se ha dado una reducción en los precios de los productos de la canasta básica. Sin embargo, se asegura que se mantiene alto el contrabando de medicamentos, productos veterinarios y gasolina. Se indica que hasta 2006, Venezuela fue el segundo socio comercial de Colombia después de Estados Unidos, pero la salida del país de la Comunidad Andina y una ruptura de relaciones entre 2009 y 2010, entre otros conflictos, redujeron el volumen del intercambio. Cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), reflejan que las exportaciones de Venezuela a Colombia cayeron 82 por ciento entre 1.998 y 2014. Eso creemos.

Alfredo Gordon