Síguenos en: Menu

Con amigos así


Enero 27, 2015

¿Quién le proporcionó al gobierno de Venezuela la soga para ahorcarse en materia económica? En su mayor parte, China, dijo el ?profesor venezolano Richardo Hausmann en un artículo publicado en The Financial Times.

Hausmann se ha convertido en el némesis del presidente de Venezuela Nicolás Maduro a partir de septiembre pasado, tras publicar un artículo donde se preguntaba si el gobierno de Caracas iría al "default" (cesación de pagos) ante las dificultades para cancelar los servicios de la deuda externa.

El veredicto de Hausmann fue que el gobierno de Maduro prefería pagar "religiosamente" a Wall Street ?en lugar de cancelar sus deudas "con 30 millones de venezolanos". Eso indicaba, no era "una muestra de rectitud moral", sino "de la decadencia moral" del régimen chavista.

El 11 de septiembre de 2014, Maduro ordenó a la Procuraduría de la República iniciar acciones contra Hausmann, "por realizar una campaña "que afectaba el pundonor de Venezuela, aunque el economista no aludió a la nación de Bolívar, sino a la manera en que manejan los finanzas algunos funcionarios pensantes de la República Bolivariana. Eso excluye automáticamente a Maduro de ese conglomerado humano.

"Denuncio a Ricardo Hausmann, ministro del último gobierno del ex presidente Carlos Andrés Pérez. Hausmann es un bandido", expresó Maduro. Añadió que el profesor de la universidad de Harvard formaba parte de los "cancerberos y sicarios financieros de la oligarquía internacional".

CUENTOS CHINOS
Hausmann escribió en el diario londinense que es difícil "exagerar" la magnitud del colapso venezolano. "El pueblo hace cola durante horas para comprar comida, los comercios están vacíos, y el país está hundido en una profunda depresión. Venezuela tiene la inflación más veloz del mundo, en tanto la deuda del gobierno es la más costosa de asegurar contra un default".

¿Cómo se llegó a esa situación? Preguntó el economista. Eso fue consecuencia de que el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías "aprovechó el período de altos precios del crudo para cuadruplicar su deuda pública externa, con el propósito de alentar el boom del gasto interno".

Cuando en el 2012 el precio del petróleo venezolano promediaba los 103 dólares por barril, el gobierno "estaba gastando como si el precio hubiera sido de 194 dólares" el barril y el déficit fiscal ascendió al 17,5 por ciento del Producto Bruto Interno.

Como resultado de ese despilfarro, "la economía entró en crisis a comienzos de 2014, cuando el precio del petróleo era aún de 100 dólares" el barril. Luego, vino la precipitada caída de la cotización del crudo, que ahora oscila en los 39 dólares por barril. Pero un país contribuyó decisivamente a la debacle, dijo Hausmann.

¿ESE PAÍS FUE CHINA?
El gobierno de Beijing comenzó a prestar al chavismo en el 2007. Desde entonces ha otorgado créditos por más de 45.000 millones de dólares, de los cuales, unos 20.000 millones de dólares están pendientes por cobrar.

China presta de una manera bastante inusitada, dijo el economista. "En primer lugar, Beijing ha elegido la opacidad: se desconocen los términos de los préstamos, o el uso del dinero. La deuda es repagada en petróleo. De esa manera, los tenedores de bonos de Wall Street son subalternos de China".

El pueblo venezolano no cuenta con mucha información sobre los gastos de esos préstamos. "Han existido ferrocarriles cuya construcción fue anunciada y luego abandonada, y fábricas que nunca pasaron de la ceremonia del corte de cintas. Hay también denuncias de corrupción: en el 2013, ocho personas en Venezuela fueron arrestadas por robar 84 millones de dólares del Fondo Chino–Venezolano".

Otro problema es que la deuda nunca fue autorizada por el Congreso de Venezuela, a raíz del engañoso argumento de que no se trataba de una deuda sino de 'finanzas', pues en lugar de ser pagado en dólares" el crédito "era pagado en petróleo".

Como resultado, el gasto de esos préstamos se hizo al margen del presupuesto nacional. Así pudieron eludirse "todas las formas de control, y esquivar las normas para compartir los ingresos petroleros, que habrían permitido transferir parte del dinero a estados y gobiernos locales administrados por la oposición".

En tercer lugar, se exigió al ente petrolero estatal PDVSA "repagar una deuda pese a que no había solicitado el préstamo". Como PDVSA necesitaba los ingresos obtenidos por los embarques de crudo a China, "terminó pidiendo al Banco Central el equivalente de decenas de miles de millones de dólares", alimentando así la galopante inflación.

Pero el gobierno de Beijing también ha pagado un precio por prestar a gobiernos con una insostenible política económica La consecuencia es que así se acelera "el día del ajuste de cuentas".

Si el régimen chino hubiera sido prudente, dijo Hausmann, "se hubiera asegurado que el dinero se invirtiera en proyectos que pudieran pagarse por sí mismos. De lo contrario, los préstamos sólo podrán ser repagados a través de (futuras medidas de) austeridad".

Las advertencias económicas de Hausmann han sido respondidas por el gobierno venezolano con amenazas de procesos e insultos. Y también con jactancia.

Cuando el economista de Harvard profetizó en septiembre pasado que el gobierno de Caracas pagaría a los tenedores de bonos, y dejaría de cumplir su contrato social con el pueblo venezolano, Maduro anunció que los enemigos de la Revolución Bonita "se quedarán con sus perversas ganas de hacerle daño a la República. Nuestro país saldrá adelante".

No es nuestro propósito señalar quien tenía razón en esa circunstancia, pues tampoco es cuestión de restregar la sal en la herida. Aun así, hay que sacarse el sombrero ante un hombre como el presidente Maduro. Alguien que está dispuesto a eliminar el subsidio a la gasolina aunque el resultado sea la crucifixión, es una persona admirable.

No olvidemos que en la actualidad, buena parte de los automovilistas de Occidente están bailando en una pata porque el combustible es baratísimo. Más de un venezolano, en realidad, unos 30 millones de venezolanos, se niegan a hacer un sacrificio que nadie más está haciendo a nivel mundial.

No es un buen momento para los iluminados. Maduro debe ser el único Redentor que en vez de frecuentar apóstoles se rodea de Poncio Pilatos. Pero algo hay que reconocerle: está dispuesto a salvar el planeta aunque se ponga a Venezuela de sombrero. Y eso indica que es una persona con una enorme fuerza de voluntad.

Mario Szichman
marioszichman.blogspot.com