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Cabalgar el déficit fiscal


Abril 07, 2015

Si bien es cierto, que el keynesianismo considera el déficit presupuestario como una herramienta válida para promover la actividad económica cuando la inversión privada se ha reducido y el gasto en consumo se encuentra deprimido. No es menos cierto, que también produce ciertos efectos negativos que impiden la expansión de la economía, como la inflación.

Esta teoría aboga por un déficit presupuestario del gobierno en tiempos de recesión o crisis, siempre y cuando se limite lo suficiente como para hacer el equilibrio presupuestario estructural positivo. El caso venezolano es dramático por cuanto si se llegara a contar con un monto promedio del crudo, alrededor de $ 60 el barril, los ingresos podrían sumar $ 33 mil millones, menos de la mitad de los recibidos en 2014. Esta cantidad no sería suficiente para cubrir los compromisos en moneda extranjera, que representan $ 51 mil millones entre importaciones, deuda pendiente con sectores productivos e indemnizaciones por expropiaciones. Con el colapso de los precios del petróleo, este año el déficit podría ser 18 puntos del PIB. Lo que según datos de 2013, significaría una merma de $ 78 mil millones de ingresos. Lo principal que se debe acometer es reajustar el Presupuesto Nacional. Tomando en cuenta todos los ingresos que se perciben en el país y ajustar el precio de los combustibles, además llevar a la inflación a una cifra que se aproxime más a la realidad actual. Reducir en 100 por ciento los gastos suntuarios del sector público, implantar una rigurosa disciplina fiscal, que resulte menor al 5 por ciento del PIB, retornar a la sana practica de presupuesto único, y en vez de crear fondos para gastar dinero, que se ahorre. No se puede seguir posponiendo el aumento del precio de la gasolina, para que cubra su costo de producción y que los subsidios del agua, electricidad y gas también deben racionalizarse. Se debe realizar la unificación cambiaria y la desnacionalización de las empresas expropiadas y nacionalizadas. Eso creemos.

Alfredo Gordon