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Bienestar y libertad


Enero 14, 2015

"Los elementos del bienestar hoy no son un logro ni de la derecha ni de la izquierda, sino de la civilización." Fernando Savater.

Como el gobierno es inoperante, inepto y corrupto, los venezolanos debemos declararnos en estado de calamidad nacional por lo que debemos hacer un gran esfuerzo por recuperar el bienestar perdido. El desmoronamiento material y moral del país hace recordar el ambiente degradado de la antigua Unión Soviética narrada por Dostoievski en su novela "Crimen y Castigo".

Nos está envolviendo un círculo de miseria y frustración tan parecido al de aquel entonces, que Salvador Garmendia describió como un escenario "donde tienen lugar los delirios y obsesiones de unos seres atormentados que no encuentran respuestas a sus anhelos de purificación y salvación, en una sociedad fracturada por tendencias ideológicas opuestas e irreconciliables".

Dostoievski expresa en un diálogo entre dos de sus personajes, las siguientes frases lapidarias: "la pobreza no es un pecado, es la verdad. También se que la embriaguez no es ninguna virtud. Pero la miseria señor mío, la miseria sí que es pecado. En la pobreza conserva usted todavía la nobleza de sus sentimientos innatos; en la miseria, ni hay y ni ha habido nadie nunca que los conserve".

Ese pequeño grupo atornillado en el poder confirma la regla según la cual todos los gobernantes que se han amparado en el socialismo marxista, lo han usado para enmascarar sus intenciones dictatoriales y totalitarias. Ese sospechoso "humanismo" que se invoca siempre, se utiliza como paraban para tapar sus errores, su maldad, su concupiscencia y su hedonismo. En el estado de calamidad nacional que vivimos, se golpea a diario de manera generalizada la dignidad de los venezolanos. En largas, improductivas y desesperantes colas para obtener lo esencial que permita subsistir, se nos va el tiempo y la vida. La juventud bien formada o en proceso de formación también hace su cola para la despedida forzada y angustiosa de su patria. Se nos va el futuro ante la insensibilidad gubernamental.

Mientras tanto, el gobierno delira con un "país potencia" a pesar de habernos convertido en un país cada vez más monoproductor y monoexportador, cuyos fabulosos ingresos petroleros son usufructuados por la plutocracia socialista autóctona. Los venezolanos, como cualquier mortal, aspiramos a una vida digna y de calidad, con bienestar económico y tranquilidad espiritual, en libertad, porque ésta, como dice Sartre, pertenece a la estructura misma de la conciencia, la cual, aspiro que todavía permanezca intacta en la mayoría del pueblo.

Neuro J. Villalobos Rincón
nevillarin@gmail.com