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Anatomía de una catástrofe anunciada


Febrero 12, 2015

Luego de 15 años de revolución bolivariana del Siglo XXI (Neo-comunismo), la anatomía del cuadro político-económico-social del país es como sigue: El sistema económico-socialista implantado copia al carbón del régimen castrista cubano, resultó ser, tal como siempre ha sido en todas partes del mundo donde fue ensayado, una catástrofe de magnitud incalculable. El comunismo como sistema económico es inviable y Venezuela se hunde en la ruina financiera, cultural, ética y legal. Los indicadores mundiales que emanan de organismos ad-hoc y universalidades serias y fiables, registran un fracaso total en lo que a producción, precios, escasez y desabastecimiento, endeudamiento, falta de divisas y reservas.

El régimen destruyó el aparato productivo que alimenta y abastece de medicamentos e insumos al pueblo entero, siguiendo los muy puntuales consejos y exhortos de los endemoniados hermanos Castro (destruir la propiedad privada), a la vez que acabaron con la reserva de dólares para suplir la falta de producción. Todas las empresas que confiscaron, están en ruina y no logran producir comida y medicamentos. A falta de dólares, imprimieron miles de millones de bolívares sin respaldo, (inorgánico), provocando una espantosa inflación.

La realidad es que Venezuela ocupa hoy en día el último puesto entre los países del mundo en materia de Valores, innovación, producción, democracia y calidad de vida, mientras que reinamos en materia y áreas del desabastecimiento y la corrupción, inseguridad personal e impunidad. Como lo señala Alfredo Michelena, "Estamos en el más deplorable contexto socio-económico mundial, como consecuencia de las reiteradas violaciones a todas las reglas económicas. La capacidad productiva de la gran mayoría de las empresas privadas, de la agro-industria y la manufacturera, así como la de las industrias básicas, se ha destruido inmisericorde-mente".

Acabaron con el agro al confiscar a "Agroisleña", fincas de ganado y leche, y ahora le toca el turno a varias cadenas de supermercados y de medicamentos y productos para el hogar, como lo es Farmatodo. La anatomía del cadáver político-social venezolano, muestra la destrucción en sus funciones y capacidades del Banco Central de Venezuela, convertido en la "caja chica" del gobierno, en viajes y prebendas, peculado de uso, vicios y corruptelas de todo color, pelaje y calibre.

El riesgo de país es tan elevado que hay pocas posibilidades de lograr que alguien del exterior nos financie, por su altísimo costo. Las divisas languidecen porque el gobierno está endeudado hasta la coronilla y lo agobia el elevado servicio de la deuda, compromisos con Petro-Caribe, con China y la caída de la producción petrolera.

El 85% de las necesidades del pueblo en materia prima, repuestos, medicamentos y un sinfín de rubros, se importa del exterior, pero ahora no le pagan a las empresas que envían el producto y éstas dejaron de despachar al país. La gigantesca emisión de dinero inorgánico para dar la impresión de que hay billetes en los bolsillos de la gente, es la causante, junto a la falta de producción, de la insoportable inflación y la carestía de los productos. Este fracaso rotundo nos ha traído a los venezolanos descrédito y burla internacional. No se trata de ninguna guerra económica sino de una desquiciada administración y deshonestidad total del gobierno.

En síntesis, llegaron al poder llenos de odio contra el capitalismo, solo para explotar un capitalismo de Estado y saquear las arcas del país, ¡llenándose los bolsillos con el dinero de los venezolanos!



Kaled Yorde