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Alzando la voz: Retroceso histórico por: Rafael Díaz Blanco


Junio 30, 2016

El resultado del Brexit ha impactado. La mayoría expresada por los británicos reafirma que la ignorancia no es exclusiva de ningún pueblo. El pueblo no es Dios. Se equivoca y lo hace con frecuencia. Lo ocurrido en el Reino Unido es un retroceso histórico. Nadie gana, todos pierden. En un mundo globalizado se trata de decisión contra natura. Perdemos todos, pierde Occidente, pierde Europa, pierde Gran Bretaña, pierde Inglaterra. La Europa unida, espacio amplio de libertad, convivencia y tolerancia, respetuosa de los derechos humanos, que en poco más de medio siglo, ha alcanzado una integración consensuada, democrática y armónica de pueblos diversos que antes resolvieron sus diferencias violentamente, eliminando o sometiendo al otro, sufre una derrota.

El proceso de consolidación y fortalecimiento de una comunidad continental en paz, que sin desconocer las comunidades y realidades nacionales o locales, había logrado niveles de bienestar común, sin precedentes, se detiene. Esperamos que momentáneamente. El desarrollo político alcanzado por los europeos ha sido obstaculizado, una vez más, por un anacrónico y equivocado concepto de soberanía, añoranzas coloniales e imperiales, nacionalismos exacerbados que en el pasado repetidamente condujeron, entre otras, a la guerra y al empobrecimiento. Los ingleses se equivocan con esta anticuada respuesta a la crisis del Estado-Nación. El camino emprendido los aleja de la formulación de un nuevo modelo de Estado cónsono con una sociedad globalizada.

Menos sorprendente ha sido la actitud democrática del liderazgo británico. Cameron reconoce el resultado adverso sin titubeos, presenta su renuncia y señala que el rumbo escogido por el país amerita un nuevo liderazgo. Se reconoce la voluntad popular, se reafirma el liderazgo democrático, la tradición y las instituciones.

Lamento el resultado del Brexit. Es un error monumental buscar en las recetas del pasado la solución a los problemas del presente y del futuro. Un mundo globalizado exige el concurso de todos para la búsqueda de respuestas mundiales a problemas que son comunes a todos. Encerrarse en sí mismo, en nacionalismos superados, en concepciones imperiales del mundo, revela egoístas y equivocadas posiciones que sólo agravan y retrasan la solución de los problemas. Por el contrario, ante la crisis del Estado nacional, es necesario ir conformando una voluntad política global para ir creando autoridades mundiales y formas de convivencia que lleven a un bienestar colectivo global. Es necesario pensar el futuro, desterrar el inmediatismo, el aquí y ahora, por una visión planetaria que trascienda nuestros pequeños entornos y nuestra propia existencia.

RAFAEL DÍAZ BLANCO