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Alfredo Rincón: Volver al futuro


Febrero 08, 2016

No se trata de la película, sino de Venezuela, su sociedad y economía. Vivimos cada día peor. Nuestra juventud en buena parte, se marcha del país. El resto se resigna al desempleo, a ganar salario mínimo o a subsistir con el bachaqueo. No ven futuro acá. Con el titulo de hoy, llamo la atención a que construyamos un porvenir que haga atractivo vivir en Venezuela. Como lo fue por mucho tiempo. Desde la década de 1920, los venezolanos no emigraban por razones económicas. Los pocos emigrantes tenían razones muy personales, incluso la falta de libertades en alguna época. Por el contrario, millones de italianos, españoles, portugueses, colombianos y de otras latitudes vinieron a vivir y trabajar con nosotros.

¿Por qué se van muchos de nuestros jóvenes más preparados? Por la inseguridad personal, Caracas fue en 2015 la ciudad con mayor número de homicidios en América, quizá del mundo, con excepción de las pocas que atraviesan guerras como es el caso de las sirias. Por la falta de perspectiva económica. Un médico de hospital, un maestro de escuela o un profesor universitario ganan entre un 10% y un 30% del costo de la cesta básica. Mientras el gobierno anuncia un desempleo cercano al 7%, similar al de Alemania o Estados Unidos ¿Quién lo percibe así?. Un muchacho sin green card gana en Miami el mínimo (más de 7 $ la hora) con lo que puede comprar con su salario de una hora una buena hamburguesa, que en Estados Unidos cuesta más de 6$. En Venezuela, unos 800 Bs. Esto es más de la remuneración diaria de un maestro o un médico del Gobierno. Mientras Venezuela paga a gobierno extranjero 6 mil o más dólares al mes para disponer de los servicios de sus médicos en Venezuela. ¿No sería más sensato suspender esto y mejorar sensiblemente los sueldos de nuestros médicos y enfermeras? Además de la inseguridad personal y de los salarios miserables, súmele el desabastecimiento de comida y medicinas, explicándonos la desesperanza del venezolano.

Ya sabemos que el Gobierno Nacional, con toda razón, va a incrementar sensiblemente el precio de la gasolina y el dólar. En la gasolina, llevarla quizá a 3,5 bs el litro para cubrir los costos de producción o hasta montos mucho mayores. Parte importante quedaría en PDVSA, con lo que no requeriría todo el apoyo financiero que le da el Banco Central, y que es una de las causas de la inflación. La otra iría al fisco, salvo una parte pequeña a los dueños de estaciones de servicio. En el dólar, eliminar el dólar a 6,30 y elevarlo considerablemente, incluso a alimentos y medicinas. Se especula que quizá a 40 Bs. Esto conllevaría necesariamente crear y financiar un subsidio muy importante para los venezolanos residentes acá. Una persona que hoy gasta 2000 Bs al mes en medicinas, le costaría más de 12 mil con el dólar a 40. ¿Cómo la financia con una pensión de 9.648 Bs?

A mi juicio, ése era el gran secreto del Decreto de Emergencia Económica, ya rechazado por la Asamblea Nacional. Si bien algunas de sus artículos se prestaban a atropellar al sector privado y a congelar o pechar sus transacciones financieras, probablemente su verdadero objetivo era que la Presidencia de la República pudiera disponer de muchos miles de millones de Bs originados por los aumentos de la gasolina y del dólar en lo que considerara pertinente, sin opinión de la Asamblea Nacional.

Hoy se estima el déficit fiscal entre el 20% y el 25% del producto interno. Hoy circula 400 veces más dinero (liquidez ampliada, M2, que incluye depósitos en bancos) que en 1998 y la cotización del dólar es hoy 350 veces mayor que hace 17 años. Esto con el dólar SIMADI de Bs 200, que yo no consigo. Sí, en 1998, mil Bs "viejos " (o un bolívar fuerte creado años después) compraban 1,75 $, pues el dólar libre costaba 574 Bs viejos. No menciono acá el valor del dólar "negro" pues la nueva reforma de la ley de ilícitos cambiarios, del 30 de diciembre de 2015, pena con 10 a 15 años de prisión a quien de información "falsa", es decir la distinta a la oficial.

Si seguimos por el camino actual, la inflación seguirá su ritmo vertiginoso (entre el 12,3% y el 30,9% como tipos de mínimo y máximo entre 1999 y 2012) a los últimos 56,1% (2013), 68% (2014) y 200% ó más en 2015. El Fondo Monetario Internacional estima que podría llegar al 720% este año.


Alfredo Rincón