Síguenos en: Menu

Alfredo Rincón: Gomez: Union, Paz y Trabajo


Junio 06, 2017

Economista
alfredorin@hotmail.com

El Gobierno venezolano menciona continuamente la necesidad de diálogo, de paz, de abandonar la economía rentista por una Venezuela productiva. Ello me hace recordar que el gobierno de Juan Vicente Gómez hablaba de "unión, paz y trabajo". El pueblo comentaba: unión en las cárceles, paz en los cementerios y trabajo (forzado) en las carreteras. En la dictadura gomecista hubo presidente de estado y jefes civiles corruptos y déspotas, pero varios de sus ministros fueron capaces y probos. Dejó en 1935 un país sin deuda externa aunque con graves deficiencias en educación y salud.

En la Venezuela del siglo XXI hemos retrocedidos. Dos millones de personas, en su mayoría jóvenes han emigrado, buscando comida, seguridad personal y futuro en otros países. Han reaparecido enfermedades que se habían erradicado hace 40 ó más años. Gente desesperada por darle comida a sus hijos y medicinas a niños cancerosos. Aunque ha contribuido la baja de precios petroleros, la razón primaria de esta situación económica es el ataque y controles excesivos a la empresa privada y, paradójicamente, la falta de controles en la administración pública y a las importaciones, que ha llevado la corrupción a niveles récord y la deuda pública a cerca de 250 mil millones de dólares.

Muchos economistas advertimos desde hace más de una década sobre reorientar las políticas económicas. La Academia de Ciencias Económicas del estado Zulia, que está cumpliendo 10 años de existencia, sin un centavo de aportes gubernamentales ni empresariales, ha presentado una docena de documentos analíticos en tono respetuoso, que no han sido tomados en cuenta. Tampoco los de las Academias nacionales de Ciencias políticas, Ciencias económicas, etc.

Ante la crisis nacional, de carácter ético, económico y político, el presidente Maduro y sus insensatos asesores, en lugar de corregir sus políticas erradas, presenta hoy un proyecto de Asamblea Constituyente con plenos poderes que agravaría aún más el desastre nacional. En ese proyecto el pueblo no votaría las bases comiciales ni el texto definitivo, tal como sí ocurrió en 1999. Además, distorsiona inconstitucionalmente la manera de elegir sus miembros, garantizándose la mayoría. Es evidente su intención de acabar con el resto de la democracia que nos queda. Tal asamblea tendría una mayoría madurista que anularía el 70% ó más de rechazo popular. Comenzará por disolver la legítima asamblea nacional, designará un nuevo Fiscal General e incorporará contra la constitución actual una serie de disposiciones dictatoriales. Con el modelo cubano, preeverá elecciones donde una minoría impondrá presidentes de la república a la población. Habla el presidente de violencia. Quienes generan más violencia son los que imposibilitaron el referéndum revocatorio, el funcionamiento cabal de la Asamblea nacional y quienes disparan a la cabeza de estudiantes. Ojalá que algunas personas sensatas que aun queden en el TSJ y la Fuerza Armada, asuman una actitud honorable en beneficio del país, logrando que se realicen elecciones generales no amañadas y que, de insistirse en una Asamblea Constituyente, esta sea elegida de la misma forma de 1999. Aprovecho de felicitar a la Iglesia católica venezolana y a las universidades más prestigiosas del país por la posición tomada ante la crisis nacional.

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO "PANORAMA" EL 3 DE JUNIO DE 2017