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Alfredo Rincón: ¿Cómo salimos de esto?


Enero 03, 2017

En la calle mucha gente se interesa por saber cómo podemos superar la grave situación que vivimos en Venezuela. Debemos recordar que no es sólo una crisis económica. También lo es ética, política, institucional. Es ética, porque en el fondo está la corrupción, fenómeno viejo que se ha desarrollado en lo que va del siglo XXI.

Sólo como prueba recordamos que en 1.983, al establecerse el control de cambios, RECADI imponía que una de 3 empresas internacionales especializadas fiscalizaran que el precio del artículo a importar, su calidad y la cantidad correspondieran a los dólares que se recibían. Esto rigió desde 1.983 a 1.989. Desde 2.003 cuando se estableció un control que aún hoy perdura, no hay ese control. De allí dos millones de toneladas de alimentos perdidos y los sobreprecios del 100% y más que se han pagado.

La crisis es institucional. Se viola cada día la constitución al desconocer a Poderes Públicos. ¿Cómo se atrae la inversión cuando se desconoce el derecho de propiedad, hay controles de divisas, de precios, de nóminas? Cuando se cambian las reglas del juego y no hay seguridad jurídica.

En cuanto a la crisis económica, es gravísima. Hoy la deuda pública es diez veces la de 1.998 y el servicio de la deuda, por las tasas de interés que se paga, es cerca de 30 ó más veces que hace 18 años. El número de empleados públicos pasó de 1,2 millones a más del doble. El de pensionados del seguro social de unos 370 mil a 3,3 millones. Con mil bolívares ''débiles'' de 1.998 comprábamos 1,74$.

Lo primero que debe hacer Venezuela en lo económico es tener un programa a corto, mediano y largo plazo creíble, coherente, de consenso entre empresarios, trabajadores, sociedad civil. Seguramente habrá que recurrir al Fondo Monetario Internacional que para eso fue creado en 1.944. Con un programa creíble y con una administración capaz y honesta, probablemente prestarían al país de 40 a 60 mil millones de dólares distribuidos quizá en 2 años, a tasas cercanas al 3% anual y no a más del 30% en dólares como se vienen pagando en los últimos años. El país tendría que reducir el déficit fiscal, hoy del 25% del PIB, a niveles del 2 ó 3%. Desmontar los controles de cambio y los excesivos controles de precios. Promover la producción nacional, tal como lo hacen Chile, Colombia, Japón, China y los ''tigres asiáticos''.
Debe estimularse el trabajo y a los trabajadores. Mejorar sustancialmente el poder adquisitivo de los salarios. Entre las exigencias del FMI para prestarnos dinero estará al cese de la venta a crédito a 18 países de cerca de 140 mil barriles al día y el pago entre 6 y 8 mil dólares mensuales a un país extranjero por los servicios de cerca de 30 mil o más médicos, paramédicos, ingenieros y entrenadores.

De no tomar un programa de gobierno que inspire confianza a nacionales y extranjeros, en pocos meses la situación social y económica del país estará aún peor que hoy.