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Albenis Sarcos: Viaje a la Realidad


Mayo 23, 2017

"Despertando Conciencias"
Un viaje que me golpeó con la realidad de mi país, la verdad que mis ojos vieron y no la que me
contaba quien hasta esa travesía fue un líder y alguien a quien llegué a admirar....
Era enero de 2011, regresaba de la celebración de año nuevo junto a mis padres y la familia
entera, desde Maracaibo a Maturín, el viaje de regreso lo hice por tierra, ya que aproveché
llevarme el auto que le había comprado a mi hermano con la liquidación recibida al cambiarme de
la Alcaldía de Maturín a la Gobernación del Estado Monagas. Si bien mi jefe, José Gregorio "El
Gato" Briceño, gobernador para ese entonces de la región, debo reconocer que ya llevaba unos
cuantos años relatándonos a su círculo más cercano, sus desencuentros con las políticas del
Gobierno Nacional que lideraba Hugo Chávez, por la marcada tendencia comunista que ya
evidenciaba; yo seguía aunque con recelo creyendo en su promesa de cambio que proponía la
revolución, probablemente por la cercanía que tenía con la gente de poder, debido al puesto de
trabajo que desempeñaba como director de comunicaciones de una gobernación pro gobierno.
Pude ver ciertos aspectos que ya marcaban una ambigüedad discursiva entre los altos líderes
revolucionarios y su estilo de vida y el de sus familias, eso ya había minado mi inquebrantable
creencia a la revolución. Whisky y cigarros para Aristóbulo cuando nos visitaba, mujeres y Ron
para Pedro Carreño, más alcohol para Darío Vivas cuando iba al Estado, en fin nada de austeridad
socialista, todo lo contrario.
Pero iniciando el relato del recorrido, todo comienza al salir de mi amada Maracaibo, ya la famosa
Lara-Zulia nos recibía con sus inmensos huecos, haciendo una especie de preámbulo de lo que
vendría en el resto del viaje. Barquisimeto una de las mejores vialidades del Occidente venezolano,
en ese viaje donde atravesaría todo el país, al igual Yaracuy, su autopista era muy hermosa y
estaba en buen estado, lo peor comenzó en Valencia y es donde inicia el choque con la realidad.
Al salir de Yaracuy había un desvío inmenso, que me llevó a pasar por Puerto Cabello, pero antes
de llegar a esa ciudad, cuna de uno de los puertos marítimos más importantes del país, pasamos
por una planta con unos silos inmensos, que antes indicaba que era propiedad del Estado,
probablemente expropiada en aquellos años donde el difunto hizo fiesta. Continuando el camino,
nos encontramos con un canal que comunicaba dos (2) silos a ambos lados de la carretera, las
láminas de zinc que los cubrían colgaban de los últimos remaches, de un lado y del otro se
apreciaban esos inmensos silos, sin duda abandonados. Le comenté a mi papá: "que desastre
dejar perder semejante planta".
Al fin llegamos a la mugrienta ciudad de Puerto Cabello, con calles rotas nada parecido a la que
había visto algunos años atrás. Al salir ¡pum! el segundo y certero golpe con la realidad, "aquí se
construye el Metro de Valencia", el óxido marcaba el poco cemento que cubría los pilotes en unas
etapas, en otras sólo las vigas y pilotes culminados, amarillos por la tierra, sin duda una obra
paralizada y que el Gobierno había prometido entregar algunos años atrás y hoy (2017) todavía es
promesa viva. Reconozco que tragué grueso y sólo dije ¿un elefante rojo? Como una pregunta a
mis acompañantes de viaje.
En Maracay la vialidad mejor y Caracas por supuesto con ciertos tramos al entrar algo
deteriorados, falla de borde decía a cada momento.
Pasamos la noche en casa de mi prima una opositora a ultranza desde siempre, le comenté lo
vivido hasta ese momento y ella me comentó "deja que agarres para Oriente primito".
Al amanecer iniciamos el viaje, la advertencia no tardó en hacerse evidente, me encontré con el
metro Guarenas - Guatire ese que hace unos dos o tres años (2013 o 2014) entregaron pero un
Mili-Metro. Vigas en el suelo, pilotes sin terminar con su estructura interna doblada y el óxido ya
había manchado las bases, muestra del abandono e indolencia por parte del Gobierno, que había
prometido entregar en 2012 y a la fecha sabrá Dios cuánto le faltará.
Vaya advertencia la que mi prima me había hecho, sí que era realidad y no mera habladuría de una
escuálida, apátrida como la llamaría seguramente algún seguidor de Chávez si escuchaba sus
palabras y que en realidad su negocio de alquiler de películas en el IPSFA era su manera de
ganarse la vida, y no un financiamiento del imperio.
Al tomar carretera para salir hacia la vía a Oriente había un puente sin culminar, el mismo y en las
mismas condiciones de 2009 cuando pasé, había que atravesar por una abertura improvisada en la
defensa central de un canal al otro, para luego tomar la vía al Guapo, pero no pasé por ese pueblo
de rica comida, había otro desvío, está vez por un puente caído o una ruptura de la carretera no
recuerdo bien la causa, lo cierto es que al pasar nos metieron por la vía de Río Chico, quedé
asombrado al ver que tan cerca de Caracas aún habían casas de barro en pleno siglo 21 y ya sabía
de los lujos que les encantaba y encanta vivir a los seudo socialistas líderes de la revolución. Sin
contar que la autopista dejaba mucho que desear. Luego en vialidad vino lo peor el estado
Anzoátegui, por cierto gobernado por el poeta de la revolución y hoy flamante "defensor del
puesto" Tarek William Saab, no pase de 40 K/h debido al deterioro increíble de la vía a Puerto
Píritu, así estaba hasta el conocido kilómetro 52.
Luego venía mi estado destino, Monagas con una vialidad muy buena pero donde al entrar
recordé la Planta Eléctrica que construían en El Furrial pueblo natal de uno de los más cercanos
líderes revolucionarios al comandante Chávez, por supuesto estaba sin culminar, y al llegar a mi
casa minutos después ¡Pum! el golpe final, sin servicio eléctrico y mi hija de apenas meses de
nacida dormida en brazos de mi esposa. Miré a mi padre y dejé salir la frase que más recuerdo de
todo el viaje "Esta mier... acabó con mi país, esta gente nos engañó como niños, que desgracia que
yo apoyé esta porquería llamada revolución". Y vale destacar que gobernaban a sus anchas y con
Chávez en plenitud de condiciones físicas, barril en 120 dólares, Asamblea Roja únicamente y el
resto de los poderes a sus pies y sin guerra económica.
El llegar el lunes me reuní con mi jefe el gobernador Briceño, me quedé de último para hablarle de
mi experiencia recuerdo que le dije "Así me lo pida, yo no votaría más nunca por el Chavismo
destructor y saqueador de mi bello país". Había visto la realidad verdadera en la que estaba
Venezuela, obras inconclusas y que prometieron entregar años atrás, una vialidad que es
competencia de ellos abandonada y destruida, ni hablar de los pueblos, cuya única cosa nueva
eran carteles y afiches del comandante Supremo.
Es así como decidí con autocrítica y reflexión no apoyar más un Gobierno corrupto, como el que
hoy gobierna mi país. No hubo ni un maletín como el de Antonini lleno de dólares, ni me
inocularon algo, ni me contacto la CIA o el imperio. Simplemente vi la realidad desde la autocrítica
personal y sin solidaridad automática por ser de pensamiento social demócrata.
Desde hoy con mis artículos intentaré con lo que viví desmontar sus mentiras y hacer que otros
abran sus ojos, no es tarde para hacerlo. Por eso desde un espacio de opinión que llamaré
"Despertando Conciencias" semana a semana dejaré mis píldoras de reflexión para aquellos que
aún creen en esa inmensa mentira llamada revolución.
Mi primer artículo será "Ni Plan, ni Patria", espérenlo.