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¿A quién le hablan los líderes?


Diciembre 09, 2014

La conexión del liderazgo político actual con el elector ha sido pobre.

La sociedad actual difiere mucho de la que teníamos hace algunas décadas. Parte de esa diferencia obedece a cambios generacionales, pero también a un componente relacionado con la realidad cotidiana de cada momento histórico.

Mientras que hace unos años los teléfonos celulares eran de películas y el Internet no existía, hoy son servicios de consumo masivo. La sociedad hoy vive "on line". Adicionalmente, mientras que el venezolano antes podía salir a la calle a pasear sin temor o comprar las marcas de su agrado, hoy se enfrenta a serios problemas de inseguridad, desabastecimiento e inflación.

Hablamos de una población compuesta mayoritariamente por individuos nacidos a partir de 1985. Tiene interés en los temas del entorno económico y político, pero por encima de todo quiere vivir su vida, saber de educación, seguridad, infraestructura, alimentación, deportes, tecnología, espectáculos, recreación y turismo. En tal sentido, el mensaje dado por la dirigencia política debería combinar elementos convencionales del entorno con la necesidad de sus audiencias de vivir plenamente. No puede presionar al mercado para que se interese solo en aquello que le interesa a ellos. Tiene que adaptarse también a los conectores naturales de los electores y llegar a ellos a través de las rutas que le son usuales en su vida diaria, incluyendo el irremplazable trabajo cara a cara y el uso de los medios alternativos.

No intento decir que el liderazgo no debe poner temas claves en la agenda de discusión. Simplemente que para hacerlo, debe conectarse también con los temas de interés de la gente o perderá su atención. Es como un cantante que pretende dar conciertos donde sólo canta sus canciones viejas. Quizás en el primero la gente delire. El segundo ya es conocido y normal y el tercero es un fastidio y sólo quedarán los fanáticos más duros. Si se pasa al otro extremo y pretende dar conciertos donde sólo presenta canciones nuevas y se niega a compartir lo que el público pide, este quedará insatisfecho y con expectativas no cubiertas, por lo que su disposición a abrir su mente a las nuevas canciones será muy limitado. Esa es la razón por lo que un cantante inteligente mezcla en su concierto lo nuevo con lo viejo para que todo se haga parte natural del interés de su audiencia.

La conexión del liderazgo político actual con el elector ha sido pobre. Generalmente se limita a abordar temas clásicos, por vías convencionales, sin mayor interacción con el público y orientado hacia discusiones abstractas, sin establecer un conector directo con el planteamiento de soluciones a los problemas de su vida cotidiana. Por un lado, el mensaje de los líderes oficialistas se centra en: revolución, socialismo y antiimperialismo. Por el otro, los líderes opositores hablan de derechos humanos, libertad de expresión o rescate de la democracia.

Aunque los tópicos anteriores son válidos y sin duda tienen influencia en la vida de los venezolanos, hace falta aterrizarlos y vincularlos con las necesidades inmediatas de los electores. Para una persona en el barrio, de nada le sirve que le hablen de antiimperialismo o libertad de expresión, si la escuela de su hijo se está cayendo, si lo atracaron dos veces en un mes o si no consigue leche para los chamos. Y es difícil que entiendan que una cosa tiene que ver con la otra.

Los líderes tienen dos opciones: quejarse de que no se conecten con ellos porque la gente no entiende nada (y nunca los seguirán) o les explican, entrando primero a su vida cotidiana para lograr su conexión y luego construyen desde ahí las dimensiones más sofisticadas. Los líderes deciden qué hacen... y la gente a quién sigue.

Luis Vicente León